Vencer o ser vencido, he ahí la cuestión

A principios de temporada, los txuri urdines nos las prometíamos felices. Se avecinaba una temporada ilusionante y en los aledaños de Anoeta se respiraba verdadero fútbol. ¿Quién nos iba a decir que la temporada se torcería tanto, hasta tal punto de llegar a partirse por la mitad?

Fracaso tras fracaso, la ilusión se fue poco a poco truncando en decepción, y la decepción en cabreo, un cabreo que solo iba a más a medida que las jornadas pasaban y las cosas no cambiaban. La destitución de Eusebio y Loren fueron el resultado de una campaña que los aficionados solo queríamos que acabase. Pero entonces apareció Imanol Alguacil, el salvador del navío txuri urdin, el cual se encontraba a la deriva en un mar de incertidumbre.

El propósito designado al oriotarra era más que clara: probar a todos los jugadores de cara a poder confeccionar la plantilla de la próxima temporada. Para ello, Imanol se valió de dos factores clave en lo que está siendo un pasó extraordinario por el banquillo de Anoeta: las rotaciones y la confianza. Jugadores como Rubén Pardo o Aritz Elustondo, ambos marcados por el paso de Eusebio por Zubieta, volvieron a disfrutar sobre el terreno de juego, demostrando un gran nivel de forma. Esa confianza en ese tipo de jugadores ha permitido dar paso a las rotaciones (algo indispensable para el vallisoletano y gran culpable de la destitución de este).

Esos dos factores se vieron reflejados en los resultados cosechados hasta el momento (cuatro victorias, entre las que se encuentran el Atlético de Madrid y Athletic de Bilbao entre otros, un empate y una derrota). A eso hay que sumarle la notable mejora defensiva del equipo y la alegría (futbolística) que desprenden los jugadores sobre el verde. Gracias a estos simples factores (lógicos y de vital importancia para cualquier entrenador, o al menos para la mayoría), la Real llega hoy al Ramón Sánchez-Pizjuán para disputar una de las tres “finales” que tiene por jugarse de aquí a final de temporada. Las únicas opciones de arreglar la temporada (o al menos de maquillarla) pasan por uno de los estadios más complicados de toda la liga, y perder hoy, solo confirmaría una muerte ya anunciada hace bastante tiempo.

Imanol ya ha hecho todo lo que tenía que hacer (mejor incluso de lo que muchos pensábamos). Ha cogido un equipo en ruinas y lo ha revalorizado, sacando el 200% a todos sus jugadores, algo indispensable hace apenas dos meses. Ahora solo le queda disfrutar de lo cosechado hasta el momento, y si es llevando al equipo a Europa otra vez, mejor que mejor.

Aitor Silva

Socio de la Real Sociedad. Estudio Comunicación Audiovisual. Presento #RincónTxuriUrdin en El Rincón de la Real. Adoro el séptimo arte.

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