Los árboles y el bosque

No me hagan mucho, caso, me he levantado con ganas de contradecir al refranero, por tocar las narices. Algunos refranes tienen ya su antítesis oficial, como “A quien madruga, Dios le ayuda”, contestado debidamente por “No por mucho madrugar, amanece más temprano”. Es cuestión de elegir aquel que armonice mejor con tu personalidad. Otros muchos…