Txuri urdin desde txiki

Una forma de vida

Tal día como hoy hace 107 años nació una pasión, un club, que pese a no ser el que más títulos o más dinero tiene, es el que nos hace sentirnos felices o alicaídos. Depende del resultado que logre el fin de semana afrontaremos la semana de una forma u otra.

Yo apenas he disfrutado de lo que verdaderamente es la Real Sociedad. Desde que tengo uso de razón, si es que lo tengo, no me pierdo ningún partido. Y, si por un casual cuando juega estoy fuera de casa, o grabo el partido o me busco la forma de verlo y no faltar a mi cita.

Os voy a poner un ejemplo, hace apenas unas semanas me encontraba de vacaciones en unas casas rurales a más de 1.200 metros de altura, dio la casualidad de que la Real se enfrentaba al Real Madrid, pues hice que mi familia bajara 2´5 kilómetros para ver el partido en un pequeño bar de un pueblo que apenas tenía 80 habitantes.

Perderme un partido de la Real me duele mucho, siempre que no puedo verlo intento evitar cualquier tipo de spoiler, pero es imposible. No puedo estar sin saber si vamos ganando, empatando o perdiendo, ¡no puedo!

Todavía recuerdo el primer partido que presencié en directo, fue en la vieja Condomina (Murcia), en la Real estaban los Westerveld, Xabi Alonso, De Pedro…2-2 acabó ese partido, uno de esos goles fue de falta directa, algo impensable a día de hoy.

Sentir la Real desde la lejanía

Como muchos de nuestros lectores, yo soy un aficionado de la Real que reside lejos de Donostia, concretamente a 900 km. Mi padre, al igual que muchos, se hizo de la Real gracias a una de las personas más importantes de la historia del club, Don Luis Miguel Arconada.

Un portero que hizo que muchos aficionados al fútbol se hicieran seguidores al club txuri urdin. Un portero capaz de ganarte partidos con paradas increíbles, volando de un lado al otro de la portería. Desgraciadamente no pude verle en directo, me hubiese encantado.

Pero cada cierto tiempo, a mi padre se le ocurre buscar vídeos suyos en Youtube, y la verdad, nos podemos tirar horas viendo al que para los txuri urdines es el mejor portero de la historia.

Gracias a él yo soy de la Real. Mi infancia coincidió con la época en Segunda División. Imaginad lo que es para un chaval ser de la Real en un ambiente en el ser del Real Madrid o el FC Barcelona es lo normal. Pero a mi siempre me ha encantado ser ese “bicho raro”.

Ser de la Real en una ciudad que lo típico es ser de Madrid o del Barça trae consigo aguantar burlas, ver como en las típicas conversaciones futboleras del recreo a nadie le importaba tu equipo. Creo que es algo que todavía tengo que aguantar. Pero poco a poco voy consiguiendo que ser de la Real en Orihuela no esté tan mal visto.

Nunca he ocultado ser de la Real, pese a que siempre se me ha visto con mala cara. Siempre que podía no dudaba en vestirme de txuri urdin y teñir las calles de Orihuela de blanco y azul.

Volviendo al pasado…

Algo bueno de que tu equipo milite en Segunda División es que podías ir a verles en campos cercanos, y, por aquella época no eran pocos los equipos de ciudades cercanas que estaban en la categoría de plata del fútbol español, Hércules, Alicante, Elche, Murcia…eran visitas obligatorias.

Verles de cerca, y ver el trato a su afición aumentó mi cariño hacia el escudo. Hay un partido que jamás saldrá de mi cabeza. Con la ilusión de un niño pequeño me planté en el Rico Pérez en la temporada del centenario, pero todo lo que para mi era una fiesta, se convirtió en pesadilla. El partido resultó ser un auténtico desastre, 5-1 perdimos. Yo, con lagrimas en los ojos, me marché enfadado del estadio, creo que ese fue el primero de los muchos enfados que me ha provocado la Real.

Una vez que el equipo militaba en Primera División mi pasión por la Real no hizo más que aumentar. Con el paso de los años voy a peor, mis amigos me miran raro porque cuando juega la Real les abandono, veo el partido, y vuelvo con ellos. Es algo que no puedo evitar. Yo sólo pido 90 minutos para mi.

En Primera División he acompañado al equipo en campos como el del Almería, un lunes a las 21:00 (2-2) con goles de Tamudo y Sutil. Tengo la grabación del resumen de ese partido, con los goles de la Real las cámaras del plus se centraron en unos pocos aficionados de la Real que se encontraban en una esquina dando saltos como locos. Entre esos aficionados estábamos mi padre, dos hombres que habían venido desde Donostia a propósito y yo.

Después he visitado el Ciutat de Valencia en dos ocasiones (1-1 en la primera y 0-4 en la última). Y un partido que recuerdo con mucho cariño es el de la pasada temporada en Mestalla, última jornada de Liga, ningún equipo se

jugaba nada, el partido se disputaba un viernes noche. Cuando comenté mi idea de ir mucha gente alucinó.

Ya son ganas de sufrir a lo tonto, eso me decía más de uno. Pero yo, con la misma ilusión de siempre, cogí el tren vestido de txuri urdin y puse rumbo a Valencia. El partido no pasará a la historia, pero ganar en Mestalla, 0-1, en el último minuto y provocar una enorme pitada es algo que jamás se borrará de mi memoria, y seguro que en la de mi amigo Fartony tampoco.

Anoeta, que lugar tan increíble

Para cualquier aficionado acceder al estadio de su equipo es algo especial. Más si es la primera vez que vas. Imaginad cuando entré a Anoeta por primera vez. Acostumbrado a verlo desde la televisión yo alucinaba, y eso que están las malditas pistas de atletismo. Lo que me hubiese gustado presenciar un partido en el mítico Atotxa…

Es el único lugar sagrado que tengo, un templo que ojalá pudiera visitar con más asiduidad. Pero que lamentablemente sólo he podido visitar en dos ocasiones. La primera, con victoria 1-0 con gol de Agirretxe frente al Valencia.

La última, quizás fue la más especial. Pude conocer a personas con las que acostumbro a debatir en Twitter, fue un placer ponerles voz y disfrutar con ellos. Viajé sólo, bueno, mis auriculares fueron mis mejores acompañantes durante esas 9 horas de tren.

Llegué a la estación de Donostia y me esperaba Ander, una persona con la que tengo un vínculo especial, con él empezó esto de escribir. Pasé un fin de semana maravilloso, conociendo a muchos de los redactores de El Rincón de la Real. Y disfrutando junto a mi amigo Iñaki Fernández de la victoria ante el Granada por tres goles a cero.

La Real no es solamente un equipo de fútbol. La Real es una forma de vida, mejor dicho, podríamos decir que es nuestra vida. Al igual que un padre es incapaz de no perdonar a su hijo cuando se enfadan, nosotros, pese a enfadarnos en muchas ocasiones, a la semana siguiente siempre estamos ahí, desde la grada o el sillón, pero alentando a la Real.

Mi sueño es que algún día pueda trabajar de periodista cubriendo la actualidad de la Real desde allí, desde Donostia. A día de hoy intento hacerlo, pero desde mi casa a 900 km. Estoy seguro que algún día lo lograré. Cuando la Real vuelva a luchar por cotas altas espero estar ahí para contarlo.

Zorionak Real, espero que estos 107 años sean solamente el comienzo de una larga historia.

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Javier Ramón

Cofundador de "El Rincón de la Real". Me gusta escribir sobre deportes, sobre todo fútbol y tenis. "La oscuridad es una oportunidad para mostrar tu brillo"

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