La resaca: Reír por no llorar

La Real volvió a rendir por debajo de su potencial

No nos había dado tiempo a recuperarnos de la resaca de la eliminación del jueves y ayer nos tocó vivir otro espectáculo semejante. El equipo no jugó tan mal como todos esperábamos, pero las circunstancias y la forma en la que se perdió el partido nos convierte en estos momentos en el hazmerreír de primera división.

El show comenzó desde el primer minuto, cuando la Real comenzó a tocar y a tocar en su propio campo sin ninguna intención de mirar portería, como si quisieran perder tiempo desde el principio o conseguir adormecer al rival para sorprenderles cuando desistieran en la presión. Lo peor es que funcionó. El Valencia, atónito ante lo que ocurría en el campo jugó uno de sus peores partidos de la temporada, y aun y todo ganó. ¿Cómo pudo ocurrir?

En la primera llegada del Valencia, Toño, como buen riojano, salió a por uvas y concedió el primer gol a Santi Mina, que se encontró con poco ángulo, pero con la portería vacía, así que solo tuvo que empujar. La Real volvió a los vestuarios con el 70% de la posesión, pero sin ningún tiro a puerta, con Neto pidiéndole el balón al recogepelotas para poder tocarlo por primera vez.

En la segunda parte el plan de Eusebio comenzó a funcionar. El central Murillo, tras no tocar balón en la primera parte y todavía adormecido, le regaló el esférico a Illarramendi para que este se la diera a Canales, que asistió a Oyarzabal para el empate txuri-urdin. Eusebio celebraba y Mestalla miraba atónita lo que ocurría en el terreno de juego. Era el momento de empezar a mirar a portería. El Valencia estuvo viéndolas venir hasta que Toño, gran amigo de Santi Mina, le sirvió el segundo tras escurrírsele la primera pelota que llegó a su área en la segunda parte.

Toño intenta agarrar el balón mientras Santi Mina espera a que le llegue para hacer el segundo.

El plan maléfico de Eusebio se iba por la borda y la Real se lanzó a por el empate, el objetivo principal desde el primer minuto de partido. Canales estuvo cerca de conseguirlo en un lanzamiento de falta que sacó Neto en la línea. Bautista, enfadado con el portero por quitarle el gol a su compañero, decidió pegarle un pelotazo en el rechace. “Así se lo pensará dos veces la próxima vez que chutemos”. Pero no hubo próxima vez. El Valencia sumó tres puntos importantísimos, que también habría sumado si se hubieran quedado en casa.

 

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