De realada en realada y me elimino porque me toca

A veces, me gusta mirar hacia atrás en el tiempo, echar un ojo a esos buenos tiempos. Es un ejercicio muy relajante, el cual me trae buenos recuerdos. También lo suelo hacer con la Real. Recordar aquellas Ligas y Copas de los años 80′ y lo que supusieron para toda Guipúzcoa y para toda su gente… Solo de pensarlo se me ponen los pelos como escarpias, la verdad.

Ser de la Real significa ser un sufridor, cualquier aficionado txuri urdin sabe lo que se siente. La última de Salzburgo es solo una más de una larga lista de amarguras desde que el conjunto realista ascendió a primera división. Si por algo se caracteriza la Real Sociedad de este Siglo XXI es por sus famosas realadas a lo largo de los años (realada; Del lat. realadae; concepto de realada: acción por la cual la Real Sociedad consigue decepcionar a sus aficionados de una manera u otra). Son muchos y cuantiosos los ridículos cosechados por la Real desde que logró el ascenso a primera allá por la temporada 2009-10 (curiosamente, el año del centenario).

Remontémonos a la primera de nuestras realadas: Segundo año en la máxima categoría del fútbol español y la Real casi había finiquitado la eliminatoria ante el Mallorca, logrando un 2-0 en Anoeta en 1/8 de final de la Copa del Rey. La clasificación a la próxima ronda de la copa parecía más que encarrilada, pero… ¡oh, vaya, primera realada! El Mallorca le dio la vuelta a la eliminatoria en el encuentro de vuelta con un contundente 6-1 (6-3 de marcador global). Tras este resultado, mucha gente aumentó sus dudas sobre Philippe Montanier, aunque desde la directiva se decidió mantener la confianza sobre el técnico francés (menos mal que se hizo, ya que al año siguiente llevó a la Real a la mismísima Champions).

La princesita de Europa

Disputar una competición europea (sea Champions o Europa League) siempre es emocionante. Simboliza el esfuerzo y sacrificio de una temporada que dio sus frutos en forma de competición extra. Normalmente, los equipos que se clasifican a dicho torneo, suelen pelearlo hasta el último aliento, demostrando sed de victorias y títulos. Lo que viene siendo demostrar ambición y compromiso con su propia afición. Desgraciadamente, en la Real Sociedad parecemos siempre los enfermitos del grupo. Desde que el equipo donostiarra ascendiese a primera, la Real ha disputado hasta en tres ocasiones competición europea (una vez la Champions y dos veces la Europa League), un gran logro sin duda (cualquiera en Anoeta lo hubiese firmado según se ascendió), ¿pero con qué fin? Siempre que la Real ha ido a Europa, la plantilla ha sido igual o peor a la anterior, pero nunca mejor a la temporada pasada.

En el año de Champions, antes de llegar a la fase de grupos, el equipo tuvo que enfrentarse al Olympique de Lyon en una eliminatoria a doble partido. Parecía muy complicado, y en realidad lo fue, pero esa Real jugaba a las mil maravillas,  eso se reflejó en el marcador global de la eliminatoria (4-0 en total). Nos creíamos los reyes del mambo, y más con el grupo “asequible” que nos había tocado (y digo asequible por el simple hecho de que con todos los rivales que nos pudieron caer, nos tocaron un Manchester United de poca monta, el Bayern Leverkusen y el Shajtar Donetsk). Había ilusión e incluso esperanzas de pasar a 1/8 de final (como aquella vez en el año 2004 cuando, curiosamente, también coincidimos con el Olympique de Lyon en 1/8). Pero todo eso se fue al traste. Fue un espejismo en un desierto mortal para los donostiarras, ya que solo se consiguió un empate ante el Manchester United a lo largo de los seis encuentros.

Un año más tarde, se disputó la previa para ingresar en el bombo final de la Europa League ante un rival medianamente fácil (repito, de lo que pudo haber tocado, fue de lo mejor. Ningún rival que llegue a Europa puede ser fácil): el Krasnodar. La foto que dejo a continuación resume la eliminatoria a la perfección:

Este año 2017-18, más de lo mismo: tras una buena fase de grupos, el “todopoderoso” Salzburgo de la liga austriaca (nótese la sátira e ironía del entrecomillado) nos apeó hace nada en los 1/16 de Europa League. Una vez más, el esfuerzo de toda una temporada tirado a las primeras de cambio a la basura. A esto se le suma la mala gestión de plantilla que ha habido durante la temporada y tienes el cóctel perfecto: un desastre de temporada sin ni siquiera haberse terminado la temporada, con una afición asqueada con parte de la plantilla por su actitud y con el entrenador. La siguiente imagen, como la anterior, resume la incapacidad por parte del banquillo de encontrar alguna solución durante la vuelta ante el conjunto austriaco:

¿Realmente tenemos director deportivo?

¿Cuántas realadas vamos ya? Puf… es que pierdo la cuenta. Vayamos con la siguiente: Toño Ramírez. Un tema actual y candente en San Sebastián (menos mal que se ha traído a Miguel Ángel Moyá). El canterano que ha debutado en primera con 31 años, ¡olé ahí! Antes de proseguir, quiero dejar claro que la culpa no es del pobre guardameta riojano, no, él ha hecho lo que ha podido dadas sus aptitudes. La culpa es del señor Lorenzo Juarros y del señor Eusebio Sacristán por haberse quedado con el portero viendo su incapacidad para defender una meta en primera división. Apuntaros una realada más a la lista, que ya van unas cuantas (Pd: en cuatro encuentros disputados como titular, Toño ha encajado nueve goles como nueve soles).

La última realada que voy a comentar, y creo que con esta no se me escapa ninguna, es la bochornosa eliminación de Copa del Rey ante el inexpugnable Lleida de 2ªB (sin querer ofender al conjunto catalán, el cual firmó una grandísima eliminatoria). Es increíble que hiciesen TRES GOLES EN 45 MINUTOS EN ANOETA. En fin, suma y sigue.

Carta de un aficionado hastiado, pero siempre fiel

Esto ya cansa un poco, y seguro que más de uno me llama derrotista, lo comprendo. Pero estos dos últimos párrafos de aquí, los quiero dedicar a una mini-reflexión como aficionado de la Real Sociedad:

Da igual las veces que me falles, me decepciones y me hagas de rabiar, no puedo enfadarme contigo, Real Sociedad. Es algo que llevo de serie, y que muchos aficionados también lo tienen. Da igual las veces que me cabree que siempre trataré de animar al club de mi vida, ya sea en Anoeta desde la grada o bien conectando el BeIN Sports en la televisión de casa, porque nunca dejaré de alentar a ti, mi Real, a unos colores que llevamos impregnados dentro de nosotros, que son parte de nuestra vida.

No sé vosotros, pero yo aún confío en ver levantar un título a la Real en algún momento de mi vida. Soñar es gratis dicen… ¿Os he comentado que a veces me gusta mirar hacia atrás en el tiempo?

Aitor Silva

Estudiante de Comunicación Audiovisual en EHU-UPV / Jugador de balonmano en el Ereintza Beissier #20 / Jefe de sección y presentador de "Rincón Txuri Urdin" y redactor en "El Rincón de la Real" / Redactor sobre Real Sociedad y balonmano en "VAVEL". Twitter: @Silva98x_

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