Olvidar pero no perdonar

Olvidar pero no perdonar

“Hay días en los que pienso que no he aportado nada al fútbol y hay otros días en los que pienso que el fútbol es una mierda”. Así empezaba Paco Jémez su rueda de prensa después de haberle arañado un punto al Valencia en Mestalla con su modesto Rayo Vallecano. Tenía usted razón señor Jémez, en las dos cosas, no le aporta nada al fútbol y  la vez el fútbol es una mierda. No le aporta nada al fútbol porque es usted de la vieja escuela y el fútbol ha cambiado tanto que ahora es una mierda.

Más allá de criticar el dinero y la importancia que se le da a este deporte, el fútbol se ha convertido en una especie de show y circo que la gente ve todos los fines de semana (y a veces tenemos doble sesión con algún partido entre semana) y en el que muchos empresarios megalómanos  invierten mucho dinero para montar su propio proyecto circense. De vez en cuando ocurre que los circos con mayor capacidad económica se llevan a los mejores gladiadores poniendo sobre la mesa cantidades económicas que no conocen fin y así mejoran su circo, viene más gente y ganan más dinero, a costa de los otros circos más pequeños en los cuales la calidad de los participantes se ve mermada. Ocurre a veces que uno de esos gladiadores no quiere ir a otra parte porque están contentos donde están y la gente los venera e idolatra. Esto también está cambiando.

Una vez un amigo me dijo: cuando los de la Real ganáis o hacéis algo importante os venís tan arriba que luego el batacazo es mayor porque os ponéis en las nubes, por encima de la realidad. Y en parte tiene la razón, desde que se terminó el auge txuriurdin de los años 80, cada vez que hemos hecho algo importante nos hemos venido tan arriba que luego el golpe ha sido mayor (incluso necesitamos tres años en segunda para acordarnos que sin trabajo, esfuerzo y sacrificio no vamos a ninguna parte). En relación a esto, una vez oí que la Real es el reflejo de Gipuzkoa: una provincia pequeña, sin recursos naturales (carbón, gas o petróleo) que ha sabido salir adelante mediante el sufrimiento, el trabajo y el saber cuidar lo que es nuestro, nuestra tierra, nuestra cantera. Y así fue, y subimos, y le ganamos 2-1 al Barcelona  en el momento más crítico de 2011, y entramos en champions. En todo este recorrido, y sobre todo hasta 2013, hubo unos jugadores que dados los escasos recursos que tenía la Real, lo daban todo y a la vez la afición era bien agradecida por ello, como es el caso de Carlos Martínez, Markel, Aranburu. Agirretxe o Prieto. Pero con la Champions llegaron los fichajes caros y los excesos salariales y subió la exigibilidad, ahí empezó el declive de la Real, y parece que con Eusebio estamos volviendo a recuperar esos valores que nos hicieron ganar un día.

Como una anécdota curiosa, recuerdo que allá por el 2013 muchos no dábamos crédito a lo que estaba pasando en el Real Madrid: ¡La gente se había vuelto en contra de Iker Casillas! El último gran capitán del Real Madrid, aquel que había aportado tanto al club merengue y que era incuestionablemente madridista estaba siendo linchado ¡Por su propia afición! Vaya afición más desagradecida que tiene el Real Madrid. También es verdad que es fácil quedarse en un equipo durante más de diez años cuando temporada tras temporada estás entre los candidatos a ganar mínimo tres títulos y cobras una gran cantidad de dinero. El verdadero mérito reside en aguantar en un club en segunda división, al borde de la desaparición y cobrando una no muy grande suma de dinero (que a veces viene con forma de retraso por la pésima situación del club). Es inconcebible que un jugador de fútbol no se quiera ir a otro equipo de primer nivel que ofrece un suculento sueldo. Bueno, es inconcebible desde el punto de vista del fútbol actual porque cuando ese futbolista antepone su amor a unos colores al amor por el color del dinero, la cosa cambia.

No obstante, hay gente que sigue con ínfulas de grandeza que cree que aún seguimos cuartos en liga y que estos jugadores ya no valen. Pues no, no es así. Vamos decimoterceros y desde mi punto de vista, sé que a la hora de la verdad, si se diera el caso de que el equipo bajase (que no será así, espero) los cedidos al club, los fichajes que valen millones y los cracks no se van a quedar, como ya pasó en 2007. Es triste pero es así. Quizás conociendo el precedente, y echando la vista un poquito atrás (7-8 años, no más, no vaya ser que se nos canse la vista) veremos que son esos “jugadores con DNI” los que defenderán al club en el campo cuando las cosas se pongan verdaderamente chungas.

Creo que ya va siendo hora de volver a ser ambiciosos desde la humildad. Creo que ya va siendo hora de perdonar y no olvidar.

Aupa Reala eta bere harrobia!

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