El mejor portero de la historia

El mejor portero de la historia

No hay duda de que la Real Sociedad ha tenido en sus filas durante toda su historia a grandes porteros, en algunos casos los más grandes. Desde Eizaguirre hasta Rulli pasando por Esnaola, Arakistain, Westerveld, Bravo y cómo no Arkonada, pero curiosamente este es un artículo sobre un portero muy singular, uno que nunca se ha puesto bajo palos ni ha hecho paradones que rozan el milagro, y sin embargo ha sido seguramente el mejor de la historia (al menos de la historia de la Real Sociedad): Pedro Etxeberria. Y es que todo aficionado txuri-urdin que asiste de una manera frecuente a Anoeta se ha fijado en ese hombre con txapela en la salida de las escaleras que dan al túnel de vestuarios, dando una señal justo antes de empezar el partido para que empiece a sonar el himno de la Real y salgan así los jugadores y árbitros; el mismo hombre que al término del partido saluda uno a uno a todos los jugadores.

Pedro Etxeberria es portero de la Real Sociedad desde hace 34 años, se encarga entre muchas otras tareas, de repartir los papeles del partido a los cuadros técnicos, de coordinar la prensa en la pista, de “domar” al rebaño de niños que van a sacarse una foto con el 11 titular, y la ya mencionada tarea de dar el aviso para que suene el himno y salgan los jugadores. Sobre esto último cuenta como anécdota que al principio tenían pensado pasar el aviso vía walkie-talkie pero dada la sonora acústica del estadio de Anoeta cuando está lleno esta comunicación se hacía dificultosa, por ende decidió hacer una señal con el objeto que tuviera en el brazo; esto hizo que las miradas de los espectadores de Anoeta se fijen en él esperando expectantes que baje el brazo para que salgan los jugadores. Respecto la salida de los niños dice Etxeberria que en el viejo campo de Atotxa había tres niños que fielmente iban todos los partidos a esperar la salida de los jugadores, así pues un día se les ocurrió que salieran con la plantilla lo cual dio pie a que los jugadores le pidieran sacar a sus hijos. Curiosamente entre esos niños había cracks como Xabi Alonso.

Volvamos a los inicios de Pedro como txapela de la Real. Pedro Etxeberria nació en Bakaikoa (Navarra) y al casarse con su mujer se mudó a Donosti. Esta (que había sido partícipe del equipo de atletismo de la Real) hizo socio a su marido y le convirtió en txuri-urdin. Así empezó en el grupo de txapelas, al principio haciendo sustituciones y trabajando como apoyo aquellos partidos de gran relevancia (como los derbis o los partidos ante el Barça o Madrid). Aunque en Atotxa eran unos pocos los encargados  de este trabajo, el tamaño de Anoeta hizo que se formara un grupo mayor de txapelas, cuyo inspector es ahora Pedro. Etxeberria ha conocido de primera mano a todas las generaciones del primer plantel realista desde hace 34 años y aunque admite que siempre ha habido grandes jugadores en la Real (y aún los hay) no ha encontrado otra como la de Arconada, Zamora, Gorriz etc. pues eran todos amigos desde pequeños y formaban una cuadrilla. Él es el más fiel reflejo de la Real de los últimos 34 años, pues le ha tocado trabajar en la antigua Copa de Europa en Atotxa y en la segunda división incluso ha podido disfrutar dos veces de la Champions como empleado de la Real, no obstante y aunque han sido muchos los buenos recuerdos que guarda de su trayectoria profesional, afirma que nunca olvidará el día del ascenso.

Pero 34 años en un mismo trabajo dan para muchas anécdotas; Pedro recuerda entre risas que había un directivo del FC Barcelona que siempre le pedía la txapela pero Etxeberria siempre le respondía diciéndole que si se quitaba la boina no podrían reconocerle como empleado del club; ante la negativa del portero, el directivo sacó una chequera en blanco y le dijo que pusiera la cifra que fuese a lo que Pedro, fiel txuriurdin, respondió que no.

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Desgraciadamente nada es para siempre, tampoco para nuestro protagonista de hoy, así pues a Pedro le ha llegado la hora de “colgar la txapela”, por consiguiente el partido de Copa de hoy, ante el Valladolid, será su último partido como inspector. Hoy será la última vez que veremos  los aficionados a Pedro bajando su brazo para que salgan los jugadores al ritmo de txuri-urdin; hoy será la última vez que los niños salgan detrás de Etxeberria para sacarse la foto que tanto les ilusiona; hoy será la última vez que Xabi Prieto mire hacia arriba en las escaleras esperando a que el anciano de la txapela azul le de la señal para salir al campo a defender los colores que ambos han llevado durante toda su vida. Al fin y al cabo las personas vienen y van (más aún en un club de fútbol) pero es su sacrificio, su trabajo y su esfuerzo lo que nos queda. Es lo que hace grande a la Real: la gente como Pedro Etxeberria.

 

Eskerrik asko Pedro!

 

A. Oiarbide

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