Los futbolistas que jugaban con botas incoloras

Toda sociedad se divide en colectivos de gente que comparten diferentes aspectos de la vida: aspecto físicos, gustos o inquietudes, formas de ser o concebir la vida… El fútbol (entendido como movimiento de masas dentro del deporte) no es una excepción. Hay jugadores que destacan por su calidad, otros por su buen hacer, por su fuerza física, hay quien destaca por su capacidad de liderazgo y luego están los trabajadores. Estos últimos son el alma del equipo, la mayoría, que pese a no tener grandes virtudes llega a tapar sus carencias a base de esfuerzo y de sacrificio.

En una entrevista que realizó Zuhaitz Gurrutxaga a los jugadores de la Real en 2013 tras la clasificación a la Champions League, le contaba a Markel Bergara que cuando el jugaba los jugadores que no destacaban por su regate o capacidad goleadora (esto es, los que no eran estrellas) jugaban con botas negras o blancas y no con botas fosforitas para no llamar la atención.  Obviamente el surtido de marcas y diseños han cambiado esa “regla” y hoy día todos llevan botas con diseños extravagantes y coloridos, no voy a ser yo quien os descubra que el fútbol ha cambiado, pero de una manera u otra ese espíritu sigue en equipos como la Real. Muchas veces se nos llena la boca al hablar de Vela, Ilarra, Rulli o Willian José, pero una vez terminada la temporada me gustaría centrarme y ofrecer a modo de pequeño homenaje este artículo a esos jugadores que pese a no tener minutos y hacer su trabajo en las sombras han contribuido a culminar el sueño europeo.

Hablamos de los Toño, Bardají, Zaldua, Mikel, Aritz, Markel, Gaztañaga, Granero, Concha… Jugadores que han tenido más o menos protagonismo durante el año pero todos ellos han sido necesarios a la hora de hacer grupo. Normalmente solemos caer en el graso error de limitar todo el trabajo que se hace durante una semana entera a 90 minutos que juegan la mitad de la plantilla el fin de semana, y eso es en gran parte injusto; nos olvidamos de que los que están en el banquillo o en la grada han trabajado y peleado durante cada entrenamiento de la misma manera que los que juegan y que muchas veces no encuentran ese premio a su constancia en forma de minutos porque el once tipo lo hace tan bien que si alguno no se lesiona tienen la puerta cerrada. Además tienen la tarea de mantener el nivel y la intensidad en los entrenos para que el nivel del primer equipo no decaiga y por otra parte tienen que estar siempre al 100% porque en el momento que tengan su oportunidad tendrán que hacer que no se note la ausencia del titular. Sin duda debe de ser duro darlo todo y ver que no te llegan las oportunidades…

Algunos jugadores como Granero, Aritz, Mikel o Zaldua supieron aprovechar lesiones mencionadas anteriormente o las rotaciones, de estos cuatro fueron claves tanto en los meses que la Real dio un bajón físico y especialmente Aritz y Zaldua han tenido cierto protagonismo en el final del campeonato. Por otro lado, al margen de los porteros suplentes (posición difícil de por sí y más si el titular es un arquero del talante de Rulli), Mikel, Markel o Concha empezaron siendo titulares en Anoeta y poco a poco fueron perdiendo protagonismo (sobre todo el último), aunque en el caso del pivote de Elgoibar deberíamos añadir una lesión a la ecuación y por su parte el central de Arrasate sí que ha disfrutado de minutos de juego aprovechando las bajas de Navas o Iñigo cuando las hubo realizando además notables actuaciones como la que hizo ante el Atlético de Madrid en la primera vuelta. El que no ha gozado de oportunidades ha sido realmente Gaztañaga, quien Eusebio decidió quedárselo para no darle apenas minutos. La gran temporada de Illarra, el hecho de usar a Granero como sustituto natural y el tener a Markel como primer pivote defensivo hizo que no tuviera realmente abiertas las puertas de la titularidad; además la irrupción de Zubeldia en su propia posición fue la gota que colmó el vaso.

De cara al próximo curso la reciente clasificación a la Europa League afectará de manera natural a los suplentes, (a los que se sumarán el regreso de los cedidos, los fichajes y los canteranos) y gozarán de más oportunidades. La cuestión está en saber si los jugadores de las botas incoloras serán o no capaces de sustituir exitosamente a los titulares…

 

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