La grandeza de un hombre

2017, marzo, todos los flashes de los medios deportivos internacionales se van a Alemania, concretamente a Munich. Una leyenda del fútbol en el siglo XXI anuncia su retirada, todavía a primerísimo nivel. Una decisión meditada según el propio jugador, que sopesó incluso la opción de volver a la Real Sociedad antes de retirarse, pero no lo creyó conveniente.

2017, también marzo, no demasiados flashes se dirigen a San Sebastián, donde otro Xabi ha dado otro importante anuncio. No ha sido su retirada, ha sido su renovación. Una leyenda del club más grande del mundo anuncia que seguirá otro año en el equipo de su vida. Quince temporadas contemplarán al 10 de la Real en el primer equipo, como mínimo. El día 20 de marzo de 2017 tiene que ser recordado como un día donde una expresión tan olvidada en el fútbol hoy en día como ‘One Club Man’ volvía a aparecer para hacer un poco más grande este deporte.

Dos Xabis, uno decidió dejar el club de su infancia para hacerse grande, el otro se hizo grande en el club de su vida. Dos maneras de entender el fútbol, una casi defenestrada hoy en día. Otra, por la que optan la mayoría de los jugadores a lo largo de su carrera. Por ello es necesario y vital hacer de Prieto un ejemplo para los chicos y chicas que están, los que están llegando o los que están por llegar, un espejo donde mirarse.

Cuando eres pequeño admiras a muchísimos jugadores, pero tienes sólo un equipo. Poco a poco esos jugadores a los que tanto admirabas van pasando a un segundo plano en tu vida, y poco a poco empiezas a centrarte cada vez más en tu equipo. Sólo tu equipo, ninguno más. Y es entonces cuando entiendes de verdad la grandeza del fútbol.

Debut, goles importantes, bajón, descenso. Drama, más drama, esperanza, líder del equipo, referente para los chavales que llegan, ascenso. Momentos duros, cuarto puesto, historia. Champions, bajón individual y colectivo, fracaso. Resurgir individual, resurgir colectivo… y lo que queda. ¿Puede haber algo más bonito que eso? Y todo con el equipo de tu provincia, al que seguías de pequeño, con el que soñabas disputar aunque fuesen 5 minutos. Y tú ya llevas toda una vida.

Xabi pudo irse, pero se quedó. Quiso hacer historia con el equipo de su ciudad, y la está haciendo. La ha hecho. Escogió el camino difícil, escogió ser un jugador con calidad de internacional pegándose contra jugadores duros en segunda división. La elegancia contra la fuerza, y venció. Venció y volvió a su hábitat natural, volvió para pasear su diestra por los campos más importantes de España, y consiguió pasearla por los campos de primera, pero también por los estadios más importantes del continente, ahí es nada.

Ojalá la temporada que viene tu nombre paseé otra vez por Europa entera. Ojalá sigas escribiendo historia del fútbol internacional. Aquí ya la has escrito, y el niño que seguía al equipo de su ciudad se ha convertido en su leyenda.

Eskerrik Asko Kapitain.

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