La felicidad del líder

‘Llevábamos años sin ser líderes’, esa era la declaración que más eco tendría de la rueda de prensa de Imanol Alguacil después de conseguir tan solo un empate ante el colista de La Liga en Anoeta. La valoración del técnico dejaba clara la felicidad que debían sentir tanto club como afición al ponernos líderes en el primer partido de la jornada. 

La realidad que se escondía detrás de ello era que podíamos ser líderes al abrir la jornada y estar fuera de puestos Champions al cerrarla, tal y como terminó pasando en la realidad. ¿Es la felicidad contenida, la de aquel que sabe que no va a durar mucho, una felicidad verdadera?

Pues esa pregunta nos la hicimos muchos al escuchar la rueda de prensa del técnico de Orio. Esa alegría por el hecho puntual del liderazgo, dejando completamente de lado la autocrítica después de haber perdido en casa contra el Levante y haber ganado en Vigo y en Granada por circunstancias puntuales y, en algunos casos, ajenas al juego, deja entrever una falta de ambición o de ganas de mejorar que son un punto negativo en el oasis de felicidad que es ahora mismo la Real Sociedad.

Porque no nos engañemos, todos hubiésemos firmado estar quintos y a dos o cinco puntos del líder en la jornada 13. Todos, hasta el más ambicioso, hubiese firmado este arranque del equipo con picos de juego tan altos y comandados por un gran Oyarzabal, un Portu irresistible y un genio noruego como Martin Odegaard.

Pero el contexto siempre nos lleva a querer más, y por eso dejar de lado la crítica, interna y externa, a cuatro partidos de bajón colectivo, es prácticamente una irresponsabilidad en estos momentos de temporada. Al final es ese nivel colectivo el que te va a llevar a estar en Europa a final de temporada, y este bajón lleva a que igual que ganas algunos partidos casi de casualidad, pierdas puntos en otros contra rivales mucho más débiles que tú.

La irregularidad no asegura resultados y la regularidad o el jugar bien semana tras semana, termina asegurándolos. Es por ello que la felicidad sería mucho mayor después de esta caída en la tabla si Alguacil hubiese salido a decir que pese a ser líderes todavía quedaban muchas cosas por mejorar si queríamos estar ahí arriba el resto del campeonato.

Por suerte este es uno de los pocos tachones que, de momento, podemos ponerle al técnico. Y junto a este tachón nos encontramos con su incredulidad por el poco ánimo que había en el vestuario al finalizar el encuentro pese a ser líderes. Esto confirma que este año sí tenemos un bloque ambicioso, un bloque que se ve con la capacidad y la responsabilidad de hacer más, y eso es un clavo ardiendo al que agarrarse después de este puntual bajón en el alto rendimiento que hasta ahora estábamos teniendo en la temporada. 

¿Compartes la felicidad de Imanol Alguacil o eres de los que, como yo, creen que siempre hay que ser crítico y buscar más?

FARTONY

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