El regalo de Xabi

Esta semana tocaba escribir un cuento, pero el sábado, el número 10 de la Real lo escribió por mí. Así que me he visto obligado a escribir un artículo.

Podría haber optado por esas dos oportunidades perdidas en el Camp Nou, con 0-0 en el marcador. En cuanto Ter Stegen detuvo la segunda de Oyarzabal, supe que el partido estaba perdido. En el fútbol, como en la vida, se presentan múltiples ocasiones para alcanzar un éxito moderado y muy poquitas para tocar el cielo. Si quieres optar a cotas medianas, solo hay que anteponer la palabra “razonablemente” a cualquier adjetivo pomposo que se te ocurra. Así, puedes tener un trabajo que no te llena espiritualmente pero te permite pagar la comida, la calefacción, el canal plus y una semana de fritangas playeras a últimos de junio. Ser razonablemente feliz, tener una vida razonablemente plena o sentirse razonablemente realizado está (razonablemente) al alcance de todos. Pero, especialmente en la vida, las oportunidades para alcanzar algunos sueños, o por continuar en modo cursi, ser plenamente feliz, se presentan en contadas ocasiones.

En el fútbol también, claro.

Si quieres competir en el Camp Nou, debes encarar el partido con actitud arrogante, valiente y decidida. Todo eso hizo la Real el sábado. Si además de una victoria moral como la que logramos, quieres los tres puntos, hay que ponerse 0-1 cuando tienes una ocasión como la que falló el chaval. Ningún reproche a Mikel ¿eh? Le quedan muchos goles decisivos que marcar y muchos fallos que cometer, pero él sabe que tuvo el partido en sus botas.

También podría hablar de los cambios de Eusebio. A menudo criticamos al entrenador porque no está fino en las sustituciones. Algunas veces estoy de acuerdo. Pero el sábado, queridos amigos, cualquier cambio que se produjera (excepto tal vez el de Aritz por Zaldua, y este probablemente de inicio) estaba condenado a empeorar al equipo. La Real tiene 12-13, como mucho 14 jugadores que rozan el sobresaliente. Uno de ellos es Imanol Agirretxe y lleva lesionado más de año y medio. Ese no cuenta. Probablemente, el del Camp Nou era un partido para Juanmi, ya fuera de inicio o como primer recambio. Ahora es fácil decirlo, pero con el partido que hicimos me puedo imaginar al malagueño marcando. Tampoco cuenta porque estaba sancionado. La cuestión es que si quitas del campo a Vela, William José y Zurutuza, saques lo que saques el equipo va a empeorar. No me disgustaron los minutos de Canales y Bautista hizo lo que pudo. La aportación de Granero fue de diez minutos escasos, tampoco lo hizo mal pero no es Zurutuza.

El problema no fueron los cambios.

Si los tres futbolistas no hubieran afrontado el último tramo fundidos, jamás se habrían retirado del campo. Eusebio se puede equivocar pero ha demostrado que no es tonto. En caso de que escribiera este artículo sobre el entrenador, solo podría agradecerle el regalo que me hizo el sábado. Después de muchos años saliendo derrotado al Camp Nou, vi a mi equipo morder al Barça desde su área, disputarle la posesión y ganársela, aunque sea por un 51%-49%. El planteamiento fue brillante, valiente y conmovedor. Nada que objetar. Eskerrik asko, Eusebio.

Otro tema del que no voy a hablar:

Las seis finales restantes. Si la Real juega cinco de los seis partidos como jugó en Barcelona, es imposible que no estemos en Europa el año que viene.

Punto.

Los mimbres están en el césped. La actitud y las ganas, fuera de toda duda. Los rivales, como siempre, variopintos. Podemos caer donde menos lo esperamos y rascar los tres puntos donde nos parece imposible. Después, el balón, que sigue siendo redondo y caprichoso, decidirá. Si hay que apostar, yo lo tengo claro, y lo digo con la cabeza y el corazón, a partes iguales.

Como ya me veo en Europa, podría escribir, incluso, sobre la temporada que viene. La Europa League es una competición pedregosa y eterna. Algo parecido a nuestra segunda división, pero en Europa. Tienes que ser muy bueno para ganar fácil, y tener un fondo físico y de armario muy generoso para que no se te acabe el fuelle a mitad de camino. Hasta que llegan las eliminatorias, jugar los jueves en campos de nombres raros, es un terreno minado que habrá que cruzar sigilosamente para llegar a la cita de cada domingo con garantías. A mí, la Europa League, a no ser que lleguemos donde está el Celta ahora, no me pone. Claro que quiero ver a mi equipo en Europa, pero ojo. Para salir airosos del reto, necesitamos dos requisitos, a cuál más complicado:

El primero, una plantilla con recambios de garantías para Illarramendi, Zurutuza, Xabi Prieto, Vela, Íñigo Martínez, Raúl Navas y Yuri (si es que siguen todos). Hay tres laterales derechos (más Aritz) y de momento, un lateral izquierdo coma seis. Ojalá Héctor o Kevin me callen la boca, pero de momento yo veo 0,6 futbolistas de primera en cada uno. Y dos centrales y medio, no nos vamos a engañar. Si Imanol regresa, tres puntas muy solventes más lo que pueda aportar Bautista. Pero no hace falta ser Monchi para darse cuenta de que tenemos una simetría algo torcida en el plantel. El primer requisito, como siempre, es el ajuste de la plantilla. Quizás el único borrón de esta temporada.

El segundo requisito requiere que se cumpla el primero para abordarlo: una plantilla con futbolistas capaces de jugar (casi) tan bien como Asier, Zurutuza, Vela o Xabi Prieto no es fácil de gestionar. Probablemente, si se consigue, sea el reto definitivo para Eusebio. No es lo mismo tener en el banco a Zubeldia o Granero, semana tras semana, que a un futbolista con caché que haya fichado por la Real para jugar en Europa. Seguro que Eusebio es consciente y tendrá pensado cómo hacerlo. Yo me limito a incordiar.

De todo esto podría haber hablado en este artículo. Pero si el sábado vieron el partido, fuera en el campo o ante la pantalla, se dieron cuenta de que un jugador con planta y actitudes de Quijote les abarató la entrada o la suscripción televisiva con dos toques sutiles. Habrán visto el gol que recuperó la ilusión al filo del descanso, sin dejar caer la pelota, con la vista al frente, como acariciando el balón hasta la red. Vaya pase de Willian José. Vaya golazo.

Pero este artículo está escrito para intentar definir el caño que Xabi le hizo a Busquets, probablemente uno de los mejores mediocentros defensivos de la historia.

Sí.

En el Camp Nou, contra un Barça herido y lanzado a nuestra yugular. Como quien no quiere la cosa. Porque si aquel balón no pasa entre las piernas de Busquets, podría haber supuesto perfectamente otro gol del Barça. Y alguno hubiera crucificado a Xabi. En fútbol, como en la vida, la grandeza de los gestos habita en una confluencia de circunstancias: el escenario, el momento y casi siempre la forma. Y algunos gestos delatan el carácter de unos pocos elegidos.

Véanlo y juzguen ustedes:

Aupa Real!

Eskerrik asko, Xabi.

 

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