El momento perfecto para ser de la Real

El momento perfecto para ser de la Real

Lo vivido el pasado viernes en el Molinón escuece. Escuece de tal manera que no encontramos otro sentimiento parecido a este desde hace tiempo. El partido frente Mallorca de copa hace unos años quizás. Parecido guión y parecidas sensaciones. Es un duro barapalo, pero estas cosas en el fútbol pasan. Te meten un gol nada más iniciar el partido y te come la moral. Empiezas descolocado, y desorientado. A los pocos minutos el segundo. Sin tiempo para reaccionar y te quedas con cara de tonto.

En dos ocasiones des-concentrado, con dos errores, dos enfados y dos veces que te auto-engañas diciendo que no vas a ver el partido pero sabes que no va a ser así. Marca Vela y hay un rayo de esperanza, pero antes del descanso cae el tercero en otro error defensivo. Todo el trabajo táctico y físico de la semana se va al garete. Todo lo que han trabajado técnico y jugadores ya no está en la cabeza. La segunda parte fué del estilo de la primera. La real encajó dos goles de la misma manera que en la primera.

A los jugadores se les puede decir que se esperaba mucho más de ellos y que ya han caído 3 entrenadores por culpa de varios de ellos. Muchos, después de este partido, deben tener una lección. No es comprensible que se dé minutos a jugadores que no muestran trabajo sobre el terreno de juego, y que Chory Castro (luchador y trabajador nato) se marche al Málaga, por ejemplo. Jugador que para los últimos 20 minutos era más que válido.

Muchos dirán que esto es culpa de Eusebio, pero la verdad es que desde que se fue Montanier, ha faltado seriedad en este aspecto. El vallisoletano no es culpable, ni mucho menos. Desde su llegada ha habido una mejoría general. Se han hecho buenos partidos a los que no han acompañado los resultados, y también malos partidos, pero la mejoría general está clara. Se vé a un equipo que mueve el balón y que le gusta el fútbol de toque.

 Respecto al pasado partido, todos queremos creer que ha sido un accidente. La realidad es que esto es un reflejo de lo que ha pasado desde la temporada de champions. Estamos igual que hace dos años, jugadores sin alma y que consiguen echar a entrenadores, que han gustado más o menos, pero que siempre han sido foco de la culpabilidad de los resultados. Se han pedido destituciones a los dos últimos; primero a Jagoba Arrasate y después a David Moyes, que no han conseguido llevar el vestuario de la forma correcta. El problema de la Real es de raíz, si varios jugadores no quieren, se nota y marca diferencias. Éstos son pesos pesados del vestuario, que necesitan un toque de atención. Jugadores que hacen la cama cuándo no están acordes con la forma de entrenar, deben de ser cosas del fútbol moderno.

Pero somos la Real, un equipo sufridor, que a más de uno casi le provoca un infarto. Estamos llamados a sufrir, porque sí, porque somos así. Alguno que otro se quedó en la temporada de champions y cree que la Real debe ir siempre a Europa. Eso todos lo deseamos, y hay que tener más ambición de la que se tiene, pero también hay que tener los pies en la tierra y saber de donde venimos. Hay que ir paso a paso, y el primero es acabar con actuaciones como la del viernes. Es cierto, tenemos la plantilla más cara de la historia de este club, pero también nos encontramos con el mercado de fichajes más caro de la historia. Existen oasis como el Eibar, al que todos han puesto como ejemplo estos últimos partidos, trabajadores natos que se dejan todo en el terreno de juego, pero lo dicho, es un oasis en éste fútbol moderno.

Los jugadores deben de saber lo que todos pensamos sobre la actuación frente al Sporting, pero los 90 minutos en el partido frente al Betis en Anoeta no son el tiempo para hacerlo. Durante esos 90 minutos no podemos tirar piedras contra nuestro tejado, sino empujar al equipo. Deben de saber de nuestra decepción, si. Pero los partidos no son el momento adecuado, sólo conseguiríamos empeorar la situación.

Hasta en actuaciones como en la del viernes defendemos a nuestra querida Real Sociedad, vestimos sus colores con orgullo, y en estos momentos es donde hay que demostrar eso. Hemos hablado anteriormente del sentimiento txuri-urdin, y este es el momento para aplicarlo. Cuando peor se está es cuando más orgulloso hay que estar, y cuando más hay que apoyar y demostrar. Nos mosqueamos y echamos humo, pero después, no sabríamos vivir sin las tardes de fútbol en Anoeta. Saquemos esa rabia frente al Betis, y hagamos olvidar  el accidente en tierras asturianas a base de coraje, garra y sentimiento. Esta es, la semana perfecta para ser de la Real Sociedad.

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