De ‘La Paz’ al cielo

Casualidades de la vida. O simplemente destino. O vete tú a saber que ente caprichoso quiso que te fueses en el día en el que se cumplen 15 años de mi primer recuerdo como txuri-urdin. Aunque creo que no fue mi primer partido en Anoeta, sí que es la primera imagen que se me viene a la cabeza cuando intento indagar en mis recuerdos realistas.

Cómo olvidarlo. Pocas veces ha vibrado Anoeta como aquel día. 13 de abril de 2003. El estadio lleno para conseguir una goleada que permite seguir al Real Madrid de los Galácticos por el título de Liga. Una primera parte de ensueño en la que ‘Si Darko gol, no problem’ por partida doble, Nihat se hizo grande y puso su mejilla para que todos le besáramos y un joven Xabi Alonso que se dejó pretender por el mundo del fútbol con un sensacional disparo con el interior en el que si cierro los ojos todavía puedo dibujar la parábola enroscada que le endiñó al esférico. La primera vez que explotamos en júbilo juntos. Y así tardes y tardes hasta la última. Si lo llego a saber no le dejo al árbitro del Real Sociedad 2-1 Alavés del pasado marzo pitar el final.

15 años yendo de la mano juntos a ver a la Real dan para mucho. Ese mismo año nos lamentábamos en el “Txiki” viendo como los de Denoueix caían en Vigo y perdían sus opciones de volver a ser campeones. O como rompí la terraza del Bar Rialto en aquel Valencia 3-3 Real Sociedad que nos destronó al infierno de Segunda. Me fui castigado a casa. Normal. También nos tragamos juntos un lamentable Real Sociedad 0-1 Poli Ejido en Anoeta en el que aprendimos a sufrir juntos. A mostrar disconformidad cuando algo no nos gusta, aunque desde el respeto que siempre me enseñaste. Pero no todo van a ser recuerdos futbolísticos malos, joe. Juntos hemos animado en Champions y en Europa League, hemos mandado para casa al Barça −que rechazo nos provoca− año tras año y también hemos celebrado victorias en un par de derbis contra el eterno rival. Aunque siéndote sincero, no me han hecho falta títulos para ser feliz a tu lado. El premio más grande ha sido poder vivir todo este tiempo a tu lado, aprender de todo lo bueno que desprendías.

 

 

Pero más allá del fútbol, más allá del importante legado que dejas transmitiéndome un sentimiento Real, me quedo con todo lo que me has dado como persona. Siempre humilde, trabajador, leal, sin rechistar ni poner una palabra más alta que otra. Siendo siempre la mejor persona que he conocido. Aunque ya te lo dije en más de una ocasión, quiero dejarlo también por escrito. Gracias por formarme y ser lo que soy. Has sido y eres un referente para mí, un espejo en el que mirarme, un claro ejemplo de lo que tiene que ser un aitona, un padre, una buena persona. Prometo que la primera vez que narre en la radio un gol de la Real o escriba una crónica en algún periódico, irá en tú honor.

Descansa y sube del barrio de ‘La Paz’ al cielo, que te lo mereces. “Salud, aupa la Real y viva la República”.

Beñat Barreto BARROSO, Donostia-San Sebastián el 17/04/2018.

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1 respuesta

  1. JESUS dice:

    D.E.P., amigo Isidro. Poco tiempo te conocí, pero el suficiente para recordarte siempre como un humilde trabajador, gran padre y una gran persona. Hasta siempre.

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