Anoeta no huele a césped

Anoeta no huele a césped

Podemos visitar cualquier estadio de primera o segunda división, y salvo varias excepciones como el estadio Gran Canaria, en el resto de estadios huele a césped, huele a ambiente de fútbol. En alguna de nuestras visitas a otro estadio, pudimos percibir el olor a césped fresco y recién regado, así como una cercanía a los jugadores desde que entramos al estadio. Esto en Anoeta no pasa, tenemos lejos todo, y es algo que se ha notado siempre. El único ambiente de fútbol que podemos notar en los últimos partidos es en los aledaños del campo, donde vemos a los aficionados caminando hacia su puerta. Después entras al campo, y tienes todo lejos, es frustrante ver a los jugadores calentar tan lejos. Así lleva siendo desde que somos socios y desde la primera vez que acudimos al estadio.

En el partido del sábado frente al Betis, se escucharon pitos y aplausos a la salida de los jugadores al campo y al finalizar el partido, durante el partido, poco más. Ya no sé si es que no se anima o que no se transmite nada, ni del equipo a la afición, ni a la inversa. Entendemos de una manera la pasividad de algún aficionado a la hora de animar, ya que lo vivido en la segunda parte fue bochornoso y en muchos partidos el juego del equipo no transmite mucho. Nosotros siempre hemos llamado a la afición a animar en los malos momentos y a dar aliento al equipo, y entendemos que algunos sectores no lo hagan, porque esto es algo recíproco; si los jugadores no transmiten la afición no lo hace, y si la afición no transmite, el equipo está apagado. Es “la pescadilla que se muerde la cola”. La realidad es, que vemos un bajón moral en todos y cada uno de los aficionados que tenemos sentados alrededor.

La renovación del estadio y la necesidad de acercar las gradas

Hay quién dice que no es necesario ampliar a 42.300 las localidades, porque no se va a llenar y la sensación que va a dar el estadio es de un campo vacío. La realidad es que se prefiere un campo con localidades libres  y cerca del verde, que un campo lleno y con esa distancia que separa a afición y jugadores. Las pistas, son parte de la culpa de esto que nos sucede. Un arbitro no puede arbitrar tan fácil en Anoeta, no tiene presión, y no porque la afición no proteste, sino porque está lejos de las gradas y no siente la presión que siente en otros campos. Esto lo llevamos viendo desde el primer partido que asistimos a Donosti, y el tema arbitral es algo que suele pasar factura. Además de esto, no tener a los jugadores cerca para que sientan nuestros ánimos es una cosa que tanto para unos como para otros, afecta. Los jugadores son profesionales, pero no es lo mismo jugar pegado a la grada, que a 10 metros de ella.

El sábado, hubo 15.877 localidades ocupadas, de las 32.000 posibles, una tasa que por desgracia últimamente es abundante. La sensación es que parece que hay menos, porque mucha gente vive el partido de pié en los pasillos, detrás de los asientos. Son datos en los que se indica que acudieron menos de la mitad, y sabemos que la hora es mala, pero a los que no pudieron acudir los animamos a que cedan su carnet a otra persona para que ocupe su lugar.

Hay unos 26.000 socios individuales en total, y a esto hay que sumarle los pases de patrocinadores de la entidad. Pero si algún día acudieran todas las personas que pueden hacerlo, contando los habituales en los palcos, y sin comprar entradas, Anoeta tendría 28.000 espectadores. La media de este año está sobre los 19.000, algo que sobre los 32.000 posibles es un balance malo. Varios conocidos de Anoeta puerta 21 no se hacen socios porque no quieren ver los partidos “con prismáticos”, y la reforma es algo que creemos que atraería a más público, además de a algunos socios que se dieron de baja anteriormente.

Se necesita renovar Anoeta, no podemos seguir viendo el fútbol desde la distancia. Desde los fondos, muchas ocasiones que ocurren en la otra portería, no se aprecian y no se ven. La tensión, el que los jugadores del equipo rival sientan el aliento de la grada sobre ellos, y la presión al árbitro, es una gran parte de los factores de los partidos y con eso no contamos en en Anoeta.

De todas formas, hemos conseguido un subcampeonato y dos clasificaciones para la Champions con las pistas, en estas épocas no se notaba tanto la distancia, y se veía a una afición unida al equipo, en aquellos tiempos donde en Anoeta teníamos hasta banda de música. Es muy necesario dar este paso, para que la afición sea el fichaje deseado, la distancia entre equipo y afición debe de ser la mínima, no podemos seguir tan lejos.

La cercanía es algo necesario, y sino que se lo pregunten a los que visitaron alguna vez Atotxa. Anoeta no es un campo de fútbol, no se vive un ambiente de fútbol como en otro estadio, es por esto que decimos que en Anoeta no huele a césped.

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