7 cuentos para una historia

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5 de octubre de 1913

Alfonso Lecuona anda a paso ligero mientras agarra de la mano a su hijo pequeño, Ángel, quien sigue las zancadas de su padre a duras penas, han venido en tren desde Beasain y por eso llegan justos al evento que hoy a paralizado la Bella Easo y Gipuzkoa: hoy van juntos al fútbol. Ambos se encuentran muy emocionados porque van a asistir al partido de ese deporte que se está poniendo muy de moda, que inaugurará el nuevo estadio de fútbol de San Sebastián.

Padre e hijo se sientan en la gran tribuna de madera junto a otros muchos donostiarras que agitan sus sombreros mientras empieza el derby Real Sociedad-Athletic Club. Los rojiblancos se adelantan 0-1 en el marcador gracias al gol de Pichichi; es la primera vez que un balón entra a las redes del estadio. Tras un partido disputado que ha terminado con 3-3 en el marcador, la gente sale feliz porque ahora la ciudad y la Real Sociedad tienen un campo de fútbol a la altura: Atotxa.

26 de abril de 1981

Bar Viteri; Errenteria. Una radio vieja retransmite la última jornada de la Liga 1980/81, Aitor, así como todo aquel que está en el bar sigue el partido de la Real por dicha radio. Se oyen gritos de alegría que salen del aparato, la retransmisión viene desde Valladolid. El Real Madrid ha hecho los deberes y ha ganado 1-3 a su rival, Juanito recorre el camino a los vestuarios arrodillado, como había prometido. Mientras tanto la Real Sociedad pierde por 2-1 y restan unos pocos minutos para que se confirme el subcampeonato txuri urdin. El Real Madrid llegaba a la jornada un punto por detrás pero la victoria merengue y la derrota realista hacen que el club madrileño pase en el último partido al donostiarra por mucho que el golaverage juegue a favor de los de Ormaetxea. Pese a que la Real haya empezado ganando el  partido por 0-1 gracias al tanto de penalti transformado por Kortabarria, el mal estado del césped y el ímpetu de un Sporting que no se juega nada han hecho que Mesa establezca el 2-1 en el marcador.

Aitor, desesperado, sale del bar. Sentimientos de rabia e impotencia inundan su interior; “hemos perdido la Liga en el último suspiro” maldice para sí. Pero la suerte de la Real da un vuelco imprevisible y a falta de 27 segundos Alonso cuelga un balón al área que tras un mal despeje de puños por parte del arquero Castro, Gorriz le da como buenamente puede y le cae a un errenteriarra, Zamora, este chuta  como si todos los txuriurdines estuviesen pateando ese esférico a la vez, para introducirlo en la red. La Real Sociedad es campeona por primera vez en su historia.

27 de junio de 1987

“Hace un calor del diablo” exclama Miguel mientras le pasa la bota de vino a Pablo. Los dos, así como toda su cuadrilla, se han desplazado desde Irun en aras de presenciar la final de Copa que disputan el Atlético de Madrid (para muchos el favorito) y su Real Sociedad. Nada más empezar (minuto 9 concretamente) López Ufarte ha marcado y adelantado a a la Real en el que será el último encuentro del pequeño diablo con la zamarra txuriurdin. Sin embargo, Da Silva ha empatado el encuentro y a pesar de que Beguiristáin ha conseguido poner el 2-1 Rubio ha puesto las tablas en el 74. Después de la prórroga tocan los penaltis, los dos amigos están nerviosos a más no poder.

Empieza tirando el equipo de Toschak. Bakero mete pero Rubio también cumple. El siguiente, Mujíca, anota su tiro, además Da Silva falla el suyo dejando al Atlético en desventaja. Cada minuto que pasa entre penalti y penalti pesa como un siglo y tanto Pablo como Miguel sienten que se les va a salir el corazón del pecho. Antes de cada lanzamiento del Atlético se oye un “no pasa nada tenemos a Arconada”, la afición sabe que es la mejor baza que tienen contra los rojiblancos y así es. Larrañaga transforma el cuarto penal txuriurdin y Arconada detiene el de los madrileños para convertir a la Real en campeona de Copa. Los irundarras no se lo pueden creer, sin duda será uno de los días más felices de sus vidas.

15 de junio de 2003

Mikel y Ainara se abrazaban mientras lloraban desconsolados. No todos los cuentos tienen final feliz. Aquellas no eran lágrimas de amor, bueno, quizás sí. El amor por unos colores, por un sentimiento, un equipo. El pitido final había devuelto a la tierra a gente que llevaba volando casi nueve meses, fue el despertar de un sueño del  cual ninguno de nosotros hubiera querido despertar. 9000 fue la cifra de personas que como Mikel y Ainara se desplazaron hasta Vigo con la esperanza de ver a la Real rozar el título de liga 21 años después. Aquel partido fue el precio que tuvo que pagar la Real para que los héroes que casi le habían arrebatado la Liga al Real Madrid de los galácticos fueran recordados como mártires y no como campeones.

La victoria de los merengues en el Calderón junto a esa derrota en Vigo hicieron que los de Denoueix perdiesen la oportunidad de ganar la Liga en la última jornada dependiendo de sí mismos. Aquel día perdimos la Liga pero nos ganamos el respeto de toda la Liga, así como de la afición del Celta que premió el esfuerzo de los txuriurdines con un estruendoso aplauso. El fútbol nos debía una.

17 de junio de 2007

Xabi miraba atónito a su padre, pocas veces le había visto llorar. Él tenía 8 años y no entendía la magnitud de lo que acababa de ocurrir. Estaban sentados en el sofá delante del televisor, el comentarista dijo con voz entrecortada “termina el partido: Valencia 3-3 Real Sociedad, la Real baja a segunda”. Mikel González abrazaba desconsoladamente a López Rekarte en el suelo, era la culminación de uno de los episodios más oscuros de la historia reciente de la Real Sociedad. El club (en un momento pésimo económica y deportivamente) descendió a Segunda División 40 años después.

El padre del muchacho se levantó del sillón secándose las lágrimas y entró en su habitación, Xabi preguntó “¿Aita, a dónde vas?”, no hubo respuesta. Unos minutos después su padre le agarró de la mano y juntos salieron al balcón, este sacó una bandera blaquiazul con un escudo de la Real; la colgó y acto seguido le dijo al niño: “Xabier, el día en que subamos la quitaremos de ahí para que la gente se acuerde de  que es ahora cuando más nos necesita la Real y no cuando estamos en Champions”.

La bandera estuvo colgada tres años.

13 de junio de 2010

“No se desunan, todos juntos pueden lograr muchas cosas”. Esas fueron las palabras que dedicó el artífice del ascenso a primera, Martín Lasarte, a la afición txuriurdin. Tres años después del descenso y de la mano de un grupo de canteranos que todavía están marcando una época, la Real volvía al lugar del cual nunca debió irse: a primera.  Mi familia, yo y otras 29.000 personas escuchabamos a los jugadores mientras todo el estadio y la gente que se acercó a las pantallas gigantes colocadas en los aledaños celebraban con júbilo el triunfo blanquiazul.

Xabi Prieto, autor del primer tanto aquella tarde frente al Celta daba gracias a la afición por apoyarles mientras cojeaba pues se había lesionado durante la celebración de su gol, cómo no, de penalti. Prieto era uno de los mejores jugadores de aquella Real que descendió. Durante la estancia en la división de plata tuvo opción de irse a otros equipos te mucho mayor talante que aquella Real, pero el donostiarra se quedó, y el resto de la historia… ya la sabemos.

1 de junio de 2013

Aitor, Pablo, Miguel, Ainara, Mikel, Xabi y su aita… Todos ellos estaban en Riazor el día en el que el fútbol saldó su deuda con la Real Sociedad. Quiso el destino que fuesen otra vez las tierras gallegas las que presenciaran el resurgir del club txuriurdin. Era la última jornada y hacía meses que la Real y el Valencia se estaban jugando la última plaza de Champions a cara de perro. La penúltima jornada termino con el Valencia dos puntos por delante del equipo dirigido por Montanier; no obstante, un gol de Prieto en la última jugada del partido Real Sociedad 3-3 Real Madrid habilitaba la posibilidad de que se diese una carambola si el Valencia perdía en la jornada 38 en el Pizjuán y la Real ganaba en Riazor.

Los donostiarras hicieron sus deberes derrotando al Deportivo gracias a un solitario gol de Griezmann en un partido cuanto menos complicado y sufrido. No obstante el milagro se dio en Sevilla dado que el club del Nervión venció por 4-3 a los ches gracias al póker de Negredo. La Champions volvía a escribirse con “Tx”.

 

19 de enero de 2017

Quiera la historia que en un futuro alguien escriba este día en los anales de la historia de la Real Sociedad como el día en el que los txuriurdines dimos cabida a la esperanza, a la ilusión, a la opción de soñar con una Copa que no tocamos desde aquel día en el que Miguel y Pablo presenciaron la mítica parada de Arconada.

 

 

ANDER OIARBIDE

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