“El sentimiento txuri-urdin”

Sentimiento txuri-urdin

Todo tiene un principio, y todos nos hemos sentido “como un niño con zapatos nuevos” algún día. Hoy nos estrenamos aquí, con los ya compañeros que han confiado en nosotros para colaborar. Queríamos empezar con algo diferente…

Te despiertas, miras el reloj, son las 8 de la mañana, pero te despiertas porque estás nervioso, como cada domingo de liga. Has soñado con que llegue el momento y aún te queda un tramo del día. Te levantas, y desayunas mientras miras esas bandejas de campeones de liga de las temporadas 80-81 y 81-82, que todo txuri-urdin tiene en su salón luciendo para las visitas. Enciendes la tv, pero al rato sigues pensando en que llegue la hora.

Comienzas a pensar en los últimos resultados del equipo y en esa sensación cuando entras por tu puerta y pasas el código de barras de tu carnet por el láser del torno.

Miras al verde, y ves calentar a tus representantes en el campo. Piensas que tonto ha sido el que no ha soñado nunca con marcar ese gol en el último minuto en ese estadio, en ese campo, en esa portería, con la afición eufórica.

Te sientas, miras el móvil, pero te levantas para ir al bar a por tu coca-cola y tus pipas, los nervios te pueden. Vuelves a sentarte, miras a tu alrededor y ves a gente que has visto durante años, pero a la que nunca te atreves a decir nada.

Los jugadores van al vestuario y sólo puedes pensar en que llegue la hora de que vuelvan a salir. Ellos salen, niños y niñas como tú en su día, les esperan ilusionados para la foto de rigor mientras suena ese himno. Ese himno que quizás no sea el más bonito para el mundo, pero a ti es el que te ha provocado más de un escalofrío. El que te atrapa, el que te hace temblar, el que te recuerda aquel 22 de Junio de 2003 frente al atlético con el título de liga en juego, la fase de grupos de la Champions League en 2003-2004, el descenso a segunda llorando desconsolado, el ascenso, todos las permanencias en primera división, el año del 4º puesto, la previa de Champions frente al Olympique de Lyon… Esas sensaciones, esa forma de sentir, esa forma de vivirlo, es lo que jugadores y afición deben de sentir cada partido.

Hemos pasado malas etapas, todos y cada uno de esta gran familia, pero si algo nos han enseñado en esta vida, es que, juntos, ese peso es más fácil de levantar. Hagamos de los errores y las malas etapas, una forma de aprender en esta vida, y de mirar al frente, con la cabeza bien alta y el corazón latiendo al ritmo de ese himno, el sentido del gusto en ese desayuno frente a esa bandeja, la vista en el balón, y los oídos en los gritos de una afición, que nunca abandonara a su equipo.

Cada vez que vayas al estadio piensa. Piensa en esa bandeja, en esos momentos vividos en Anoeta, en esas pistas que nos separan a jugadores y afición. Piensa, pero sobro todo, ¡siente, disfruta y anima! Siente como lo sienten los que no pueden asistir con frecuencia a ver a este gran equipo, disfruta como la primera vez que fuiste, y anima hasta quedarte sin garganta.

¡AUPA ERREALA!

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