YURI BERCHICHE | Y la Cofradía del Santo Reproche

Fuente: marca.com

Volviéndome loco y derrochando la bolsa y la vida la fui poco a poco dando por perdida.19 días y 500 noches. Joaquín Sabina

La euforia duró lo que tardó en llegar la desilusión, imagen viva de la Cofradía de Santo Reproche. Tras cuatro jornadas de más peros que síes, caer a la séptima plaza fue demasiado para mantener alejados a los seglares sin fe. Sin caer en la sinrazón, las importantes ausencias que ha sufrido el equipo desde que cayeran Illarra y Zuru, han entorpecido de forma brutal la escalada a pelo de un equipo que parecía no marcarse ningún límite.

Coqueteando incluso con la cuarta plaza, nos pasamos de frenada para deleite de los que buscaban la gratificación de ser el primero el predecirlo. “Se veía venir” “No tenemos plantilla” “No tenemos entrenador”, cofrades del reproche que se auto expresan mejor cuando las cosas no van bien.

Es cierto que la nuestra es una pasión de vaivenes. Estar en la cresta de la ola es un riesgo sólo asumible sabiendo que en un abrir y cerrar de ojos estaremos ardiendo en casa de Satán. Y puede que baje rápido todo lo que subió lento. Pero con un poco de arte, mimo y paciencia, lo que bajó puede volverse vigoroso. Volver incluso más potente que antes de caer.

Un nombre propio: Yuri Berchiche

Y hubo portento sin capirote. Una bestia de rostro bello, brazos de hierro, sin máscaras, ni tapujos ni pelos en la lengua. Un diez en la izquierda. Un todo que convierte en nada a cualquier rival que lo enfrente. Un señorito de barrio coqueto y secuaz de una religión sin clero. Un mesías en estado de gracia. El nombre propio que suena allá en Tierra Extraña. Yuri Berchiche. ¿Quién sino él?

El que siempre estuvo sin estar y que se ha vuelto imprescindible. ¿Y dónde estabas entonces cuando tanto te necesité? Soy de las que se quedan con el “qué bueno que viniste” sin hacer mejor cualquier tiempo pasado. Creyendo firmemente en que lo mejor está por llegar.

Su fútbol contundente ha hecho olvidar a sus predecesores y lo ha erigido en objeto de deseo y de las portadas más sensacionalistas. Llamado a ser, quizás, uno de los culebrones del verano, Yuri suena en la lista de los deseos blancos. Sin dar por perdida Europa, Yuri es ese tipo de jugador que derrocha la bolsa y la vida durante noventa minutos. ¡Y hasta marca goles!

Esto termina, amigos. Y Eusebio recupera efectivos in-extremis. Once de gala que nos seduce nada más leerlo. Al que debemos nuestra esencia. Y el que, capitaneado por un mago, puede convertir el agua de nuestras últimas lágrimas en el mejor de los vinos.

¡Que no salga la Cofradía del Santo Reproche! Y disfrutemos de nuestra temporada más santa.

@Cris_nudst

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