UNA MÁS | Fondos que suben, ánimos que bajan

Yo nunca seré de piedra.
Gritaré cuando haga falta.
Reiré cuando haga falta.
Cantaré cuando haga falta.

Rafael Alberti (1902-1999) Poeta y dramaturgo español.

Se va otra más. Con la misma impotencia y la misma cara de tontos. Sólo que ahora se nos ve más de cerca sin las pistas. Fue el jueves contra el Villarreal la primera vez que vi a mi tío salir de Anoeta antes de cantar el himno. No lo hizo ni en la temporada del descenso. Y eso no puede significar nada bueno.

Nunca nos dejan indiferentes

Mientras rodeábamos el donuts azul en que se está convirtiendo Anoeta, escuchamos los silbidos que los que se quedaron dedicaron a los jugadores. Pero también se escuchaban los cánticos incensantes de ese fondo que no deja de latir desde septiembre de 2018.

No somos una afición de piedra aunque el corazón se nos haya quedado así después de tanto sufrir. Cada jornada vamos vírgenes de dolor a Anoeta con la ilusión de verte. Sin más pretensiones que las de sentir que tú también estás ahí por nosotros. Y, aunque resulte paradójico, esta temporada te he visto más lejos que cuando nos separaba el foso.

No sé si por resultados, juego, actitud, o una mezcla de todo… Pero ya no quedan ascuas de la explosión de júbilo que vivimos en el primer partido en casa allá por septiembre. Lo único Real es que el nuevo estadio y el fondo que sube inversamente proporcional a nuestros ánimos.

Con ropa de gala

Es una sensación parecida a la de ponerte un vestido caro y precioso para asistir a una fiesta infantil cuando en realidad te lo compraste para un evento de alfombra roja que nunca llega. Y al final te lo pones por sacarlo del armario. Porque es tu ropa de gala y da igual qué detrás del fotocall estén Bob Esponja y Pocoyó en vez de George Clooney y Jennifer Aniston. Da igual. Hay que usarlo.

Así somos los de la Real. No como los campeones de liga que, siguiendo con el símil anterior, parece que han ido a los Goya en ropa del Decathlon. Total, no es algo especial. Es como el año pasado, el al otro y al otro…

¿Podremos algún día vivir algo parecido al disfrute de la competición? Ya no hablo de ganar un título… sino del simple hecho de poder competir. Esperaremos a la siguiente para empezar de cero, un año más.

Y mientras, silbaremos cuando toque. Cantaremos cuando haga falta. Reiremos, lloraremos, patalearemos porque la vida del fútbol está en la grada aunque los que bombeen nuestras sangre ya se hayan convertido en jugadores de cartón piedra.

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