SER OTRO | La del pirata cojo

Fuente: El País

No soy un fulano con la lágrima fácil de esos que se quejan solo por vicio. Si la vida se queja le meto mano y si no aún me excita mi oficio. Y como además sale gratis soñar y no creo en la reencarnación, con un poco de imaginación partiré de viaje enseguida a vivir otras vidas, a probarme otros nombres, a colarme en el traje y la piel de todos los hombres que nunca seré
La del Pirata Cojo – Joaquín Sabina. 1992

Hacía años que tenía la del pirata cojo recluida en el cajón del olvido con lo que me gusta Sabina. Casualidad que sonara a pocos días de jugar en el Wanda este icono y colchonero confeso. ¿Quién serías si pudieras ser otro, si sólo por un día te dejaran vestir otra piel? Pienso que éste debería ser un privilegio o una penitencia que todos deberíamos estar obligados a vivir para empatizar con lo más antagónico a nosotros.

Que por un día el narco fuera toxicómano; el maltratador maltratado; el político, pensionista; el Rey pueblo llano; el hombre, mujer y viceversa. Sólo cuanto intentas vestir otra piel y sentir desde el otro lado se puede entender al otro. Pero nos aprietan demasiado las costuras de aquello de lo que no queremos saber y preferimos vivir encerrados en la comodidad de nuestro pequeño universo.

Las niñas ya no quieren ser princesas

Estamos en un momento en el que sólo sabemos gritar y saltar a la yugular al más mínimo resquicio de opinión contraria a la nuestra. Somos intolerantes a la frustración y no existen escalas de grises. Todo es blanco o negro. Pasamos de la euforia al drama absoluto en un margen de tres puntos. No damos margen de maniobra ni tiempo para que las cosas fluyan. Somos la generación de la comida rápida, del lo quiero ya y ahora.

Y la vida no es así. Había una época en la que sin google teníamos que consultar enciclopedias hasta dar con la respuesta. Éramos curiosos y leales. Quedábamos veinticuatro horas antes a las 17,00 en el Astoria y llegábamos aunque fuera tarde porque habíamos dado nuestra palabra. Ahora nos escudamos en el “ya lo iremos viendo” y para mi esta frase resume lo que somos hoy.

Egoístas, impacientes e intolerantes.

Y si todo este pensamiento lo llevamos al talibanismo que muchas veces encierra la pasión por el fútbol nos encontramos con una mezcla explosiva. Una jornada más, la Real no ha dado la talla ante un grande. Y esto no es algo nuevo. Si tuviéramos que definir a nuestro equipo, uno de los puntos débiles que le acompañan temporada a temporada es que se ve impotente ante situaciones, partidos, equipos que le permitirían dar un salto de la calidad en su fútbol, en la clasificación o en su propio orgullo.

Se cuentan por cientos las jornadas en las que hemos podido poner distancia de los perseguidores directos y por una cosa o por otra, siempre acabamos perdiendo la oportunidad de hacerlo. Nos define apostar por la cantera y tratar de sobrevivir en esta puta liga siendo fieles a unos valores que tenemos muy arraigados.

Así somos. Y aunque nos rasguemos las vestiduras viendo como jornada a jornada no pasan las cosas que queremos que pasen; aunque nos lleven los demonios cada vez que los goles no entran o nos los marquen a pares; aunque nos enfademos, pataleemos, suframos y nos hierva la sangre cada vez que vivimos partidos como el del Wanda, ninguno de nosotros quisiéramos colarnos en la piel de ningún otro.

Ni siquiera en la del pirata cojo.
Porque somos por ti.
Y no queremos ser otro.

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