SE VA | Levantando el vuelo

La vida es una aventura. No un viaje organizado
Eckhart Tolle

Me miró y supo que esta vez iba a ser diferente. No lloré. Ni grité. No me rasgué las vestiduras al escuchar que podría volver a marcharse. Esta vez, tampoco fui suficiente. No lo fui en Champions. No lo soy en la Europa League. La primera vez se me congeló el alma y a partir de entonces, dejé de sentir. Hoy simplemente un nuevo adiós me deja sin palabras.

Cuando Juanmi marcó en Balaídos, me cegó la ilusión. No recordé lo aprendido con la marcha de Illarra. Confié en ese pacto de vestuario por hacer piña y hacer ‘algo grande’ en la Real. Sólo pude verme en un Anoeta en obras escuchando la alineación de algún equipo europeo. Y del puro orgullo no pensé que nuestro gran nivel había vuelto a poner en el punto de mira a nuestros futbolistas clave.

El salto de calidad

Con el regreso del cuatro y la renovación de Iñigo el verano pasado volví a confiar en aquel salto de calidad que jamás llega. Nos mantenemos permanentemente en el borde de un precipicio sin saber lo que hay más allá del salto y, con todo preparado para lanzarnos a la aventura, decidimos ceder el arnés a otros que tengan más ganas. O más seguridad. O simplemente más dinero. Y nos volvemos a quedar en tierra. Un año más. Sin ir a Europa con todo.

Jamás sabremos dónde hubiéramos podido llegar si Illarra o Griezmann no se hubieran marchado. Tampoco vamos a tener la posibilidad de saber qué hubiera sido capaz de hacer el equipo que nos maravilló la temporada pasada.

Hoy no hay lágrimas. Y quizás el silencio sea peor que aquel grito desgarrador. Es la sensación de no ser suficiente. De dejar de lado toda fantasía de querer ser más por ser sólo nosotros. De ser uno.

Levantando el vuelo

Vi el Gol de Agirretxe y en mi corazón txuriurdin no pudo caber más alegría. Agirretxe había levantado el vuelo después de una angustiosa lesión. ¡Qué gozada volver a verlo siendo él! Fue como tirar fuerte del arnés para sumarse a la aventura. Querer ser parte del salto. De reivindicar su sitio y decirme “Cris, la Real no somos los futbolistas. La Real eres tú”

Y salí de mi estado de entumecimiento para tirar de la mesa los catálogos de lo establecido y apostar por la mochila y las sandalias todo terreno. Leí la frase de Eckhart Tolle y pensé que esta aventura es nuestra. Es tuya. También de Iñigo porque con él encontramos la dirección. Él tiene su mochila también preparada con una bifurcación de caminos opuestos. Como en la vida.

Lo único que sabemos de nuestro viaje es la fecha de salida.
No me pidáis que entienda por qué Íñigo estaría dispuesto a cambiar en otra dirección.

Aunque me atormenten la duda, la pena, la rabia, la desilusión o la desazón sé que la plantilla es arena en pleno vendaval. Lo único que se mantiene anclado al suelo es nuestro escudo.

No me pidáis que lo entienda porque yo soy afición.
Pero cada uno es libre de elegir cuál es su aventura. A todos nos llega el momento de levantar el vuelo y de escribir nuestro propio libro de bitácora. No podemos culpar a nadie por no querer caminar a nuestro lado… ¡Aunque ahora mismo lo ataría con una soga para que lo hiciera obligado!

Se va.
Pero nosotros DEBEMOS levantar el vuelo.

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