OBLIGADOS | Buscando el sol

GRA198. BILBAO, 16/10/2016.- El centrocampista de la Real Sociedad David Zurutuza (2i) celebra con sus compañeros el gol marcado al Athletic Club, durante el partido de la octava jornada de liga. San Mamés EFE/Luis Tejido

La luz que decimos de la Luna, luz de Luna no es, más siempre, y únicamente luz del Sol.
José Saramago

Si fuera rica viviría buscando el sol. Coger el mapa del tiempo y estar allí donde hubiera siempre cielo azul y agradable. Días largos. De playa. Estampas de pelos ajados por el salitre. Sin maquillaje. Ropas livianas y gafas de sol en terrazas con olor a mojito. Puestas de sol que suenen a timbal. Pies descalzos y despreocupados. Amores salvajes. Un eterno verano donde los problemas quedaran reducidos al vaivén de las mareas.

Y cuando cae la luna y el cielo oscurece sabes que realmente no es la luna quien brilla, sino el sol la que la ilumina. Porque él está ahí aunque no esté. Entonces, ¿por qué huir en su busca si realmente nunca nos abandonó?

Después de este eterno verano al que nos ha tenido acostumbrados el estilo de juego de la Real, parece que la niebla ha querido invadirlo todo ahora que llega la primavera. Una racha en la que los puntos se nos han desvanecido como granos de arena. Y parece que se nos va de las manos eso por lo que tanto hemos luchado. No hay excusas para haber perdido puntos necesarios ante rivales asequibles. Y haber permitido que Anoeta deje de ser un fortín.

Castigados por las lesiones y sin plan b, afrontamos estos últimos ocho peldaños con la pesadez que nos dejan los últimos cuatro. El termómetro de nuestro fútbol puso en jaque a toda la parroquia. Sin Zuru se nos rompió la máquina de viajar deprisa. Y estas cuatro jornadas sumando lento han permitido que nuestros rivales nos hayan pasado por encima.

Pero siempre hay sol. Casi sin quererlo, la oscuridad nos ha hecho descubrir una estrella. Un brillo de esperanza con nombre y apellido: Álvaro Odriozola. La victoria más exquisita del sol sobre la tiniebla.

Estamos obligados a buscar el sol o a encontrarnos de bruces con él. Desde el vestuario, los jugadores nos llaman a su lado. Imploran nuestro aliento. Nos piden ese último empujón. Quieren sentirnos a su lado en esta recta final. Porque en esas jornadas en la que el fútbol del equipo nos hipnotizaba, era fácil estar. Ahora es la hora de desgarrarse las entrañas. Buscar dentro. Dejar de bailar lento y sacar ese punto demente que nos haga vencer sobre todo lo demás.

Recuperados todos los efectivos, será el lunes cuando la obligación salte al campo para vencer a la desilusión. Porque nada puede hacer que desaparezca el sol de esta temporada tan bonita. Y si cae la noche, ya sabemos que es el sol quien ilumina a la luna. ¡Arriba el ánimo! Que hasta el final viviremos buscando el sol.

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