LA RÉPLICA | Cuando los tambores suenan, los barriles responden.

Fuente: mundodeportivo.com

Una respuesta blanda, quiebra la ira; una contestación dura excita el furor.
Salomón (970 AC-931 AC) Rey de Israel

No se entendería el día de San Sebastián sin la réplica de los barriles a la llamada de los tambores, todo coordinado y unido por los instrumentos que marcan el ritmo. Una marea de expectante ahí abajo que cuenta los segundos para que su bandera suba ahí arriba iniciando la Martxa atrás que convierta sus calles en una fiesta. Veinticuatro horas por delante. Las más especiales del año.

Sentimiento Donostiarra

Me he esforzado mucho por hacer entender qué tiene de especial este día para nosotros y creo que es imposible entenderlo sin vivirlo. El Día de San Sebastián se resume en una mirada. Y yo este año me quedo con la de Richard Oribe. Esa emoción en sus ojos es el mejor embajador de nuestro sentimiento.

Lo interiorizas mientras escuchas la Martxa. Lo contienes mientras sube la bandera. Lo vives durante 24 horas. La arriada te lo guarda en el corazón hasta el año que viene.

Y ese sentimiento que te sube a los ojos cada 20 de enero es lo que nos diferencia del resto. Nuestra seña de identidad. No sé si sosos o ‘muy de disfrutarlo todo hacia dentro’. Pero es como nos gusta vivirlo y la única manera en la que queremos seguir haciéndolo. Porque somos así.

La Real, parte de nosotros.

Durante la arriada, siempre nos acordamos de La Real. Siempre. Porque La Real es parte de nosotros y va en el pack. El himno suena diferente cuando lo escuchas en la Consti. Y lo cantas con todas las letras, incluso intentando cantar bien. A modo de oración. Es una forma de apelar al Santo para que nos tienda la mano para sufrir un poquito menos. Y digo ‘un poquito’ porque no se entiende ser de La Real sin sufrir. ¡Raros de cojones somos! Pero tampoco queremos ser diferentes en esto, realmente.

Los últimos resultados no han sido demasiado buenos y el 21 de enero nos devuelve a la realidad y a Anoeta. Ese feudo donde ya no importa si entonamos bien el himno o no. Es más, casi que da igual que no te sepas la letra porque en la grada se puede cambiar por un buen ‘lololo’ que siempre pega.

En la mente de todos está volver a ganar. Que el equipo nos dé la réplica y que con una respuesta contundente se desate nuestro furor. Porque esta temporada compramos el abono de la ilusión. De entrada y sin que ruede el balón, basta con mirar a las obras para que algo se nos mueva por dentro.

Quizás la eliminación en la copa nos haya dejado muy tocados. Pero aquellos que siglos atrás iniciaron la tradición de nuestra fiesta no eran de los que se amedrentaban con facilidad. Todo lo contrario. Eran gentes luchadoras y supervivientes. Esa es nuestra herencia y, por ellos, toca que Anoeta se una a la fiesta dando su mejor versión. Nos lo deben

BAGERA!

 

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