La Incondicional

Fuente: mundodeportivo.com

Amar incondicionalmente a alguien no significa darle tu tiempo incondicional. A veces, amar completamente significa no volver a ver a alguien nunca más. Esto también es amor. Esto es darle a alguien la libertad de existir y ser feliz, incluso si debe serlo sin ti”.

-Vironika Tugaleva-

La penúltima jornada de liga nos ha dado mucho que hablar tanto por lo visto en el césped como por lo “no visto” en la grada. Jornada entre semana sometida a unos horarios solamente secundados por algo más de 10.000 incondicionales a los que el equipo agasajó con el mejor partido de lo que llevamos de campaña.

Una vez más, el fútbol moderno ha alejado de la grada a niños, padres, trabajadores e indignados. Nos sobraron los motivos para no ocupar nuestra localidad en Anoeta. Una grada desangelada. Vacía. Sin color de afición pero con todo el calor que La Incondicional pudo devolver al 4-1 contra Las Palmas.

Mis dos localidades quedaron desiertas con premeditación y alevosía. Y lo seguirán estando mientras haya jornada entre semana más tarde de las 21.00. Sea quien sea el rival. Porque mi motivo es la Real, no quien juegue de visitante.

Hoy me he visto reflejada en esta frase de Vironika Tugaleva que viene a decir algo que ya dijera Lola Flores en un argot algo más popular con su ‘Si me queréis, irse”. Considero intolerables por parte de la afición e inadmisibles por parte de los clubes los horarios como los del pasado miércoles. Y somos los aficionados los que tenemos que alzar la voz para defender el fútbol.

Mi amor incondicional me lleva a no ver a mi equipo un miércoles a las 22,00 si con ello puedo salir en defensa de algo que considero vital para que no muera el fenómeno grada. Tampoco lo vi por televisión, porque estaría siendo contraproducente mi “rebeldía”. Al final son ellos los que ganan.

No fui a Anoeta y pensé en el fútbolista. En el eco de sus goles. Saltar al campo con un público que no hacía ni media entrada. Una grada formada, eso si, por historias realmente admirables de trabajadores que aún levantándose a las 5,00 sintieron necesaria su presencia en la grada; de grupos que hicieron muchos kilómetros de ida y vuelta para estar con este equipo en horas bajas. Historias de La Incondicional que no encontró motivos ni excusas para cumplir con su papel.

La Incondicional pone la otra mejilla; no tiene sueño; no entiende de triunfos ni derrotas, está porque tiene que estar, no por lo que el equipo da. Renuncia a lo propio para dar lo ajeno. Quizás sea un poco tosco decirlo, pero va como jabalí sólo mirando al frente. Sin esperar nada a cambio. La incondicional deja de lado todo lo demás para ser GRADA.

No volver a ver a alguien nunca más puede ser la forma más completa e incondicional de amar. Quedarse a su lado para siempre asumiendo sus defectos también lo es. Estamos juntos en esto, los que estuvieron y los a los que nos sobraron los motivos para no estar. Que no nos desunan

#TebasVeteYa.

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