GANAR EN CASA | La perseverancia del ganador

Fuente: mundodeportivo.com

Persevera en tu empeño y hallarás lo que buscas, prosigue tu fin sin desviarte y alcanzarás tu empeño, combate con energía y vencerás. Buda

Muchas veces es más fácil ser natural con desconocidos que con tu gente. Y sí. Suele resultar más sencillo plantear tus problemas a alguien diferente de con quien los tienes. Recuerdo escenas de barra de bar en las que el whisky doble es el mejor aliado de la explosión interna. Con la paciencia del camarero cuyo salario jamás justificará su labor de psicólogo.

Pensemos también en esa época adolescente que nos hacía ser unos auténticos líderes fuera de casa. Adorables quinceañeros joviales y divertidos con nuestro grupo de amigos pero mohínos intransigentes con nuestra familia. Quizás la explicación sea que quien no te conoce, sólo ve de ti lo que tú quieres mostrar. Y tienes el control para mostrar sólo lo que quieres. El desconocido no puede juzgarte de primeras porque no sabe nada de ti. Tampoco te quiere.

Y quizás sea en ese escenario cuando somos realmente quienes queremos ser. O quienes somos en realidad. Cuando llegas a casa, los que te rodean intentan guiar tu vida por el camino del bien. Si me permitís el atrevimiento, juzgando tus actos. Sacando tarjeta cuando te desvías del camino. Expulsándote del campo cuando no obraste con sensatez.

El miedo a ser juzgados

El miedo a ser juzgados puede restar naturalidad a nuestros actos. Interponer un muro inquebrantable entre tu propio yo y tu realidad. Vamos con pies de plomo intentando que se muestre ante los nuestros la parte más bonita. Con miedo al error. Es como afrontar la bajada pedregosa de una montaña con miedo a caer. Vas lento. Y te duelen las rodillas. Ese miedo a caer te provoca dolor.

Y quizás sea esa la razón por la que La Real de Anoeta dista mucho de la que disfrutan ahí fuera. Comenzamos el año con unos números de líder. Hasta que la presión de mantenerse hizo invertir la racha. Y salvo pinceladas la Real no se siente cómoda en Anoeta. Y por potencial no va a ser. Los nuestros son valorados y reconocidos ahí fuera. Reclamados para la selección o portada de los deseos blancos. Pero no hay manera de que las victorias claras y contundentes lleguen a Anoeta.

Combatir con perseverancia

Hoy tenemos enfrente un rival que busca dar la vuelta a una mala racha. Un duelo de necesidades. Un choque guipuzcoano. Ayer escuché que el Eibar busca en Anoeta el comienzo de su nueva racha. En campo ajeno, una victoria de fuerza.

No sirvamos whisky doble al desconocido. Que no nos cuente sus problemas para salir reforzado tras noventa minutos de monólogo. La clave está en servirle agua. En no darle la palabra. Ni el balón. Ni el gol.

La clave del triunfo es dar rienda suelta a la naturalidad de nuestro fútbol. Confiar en los nombres propios que marcan la diferencia. Encomendarnos a la magia de Odriozola. Dejarnos guiar por la sabiduría de Xabi Prieto o el Savoir Faire de Illarra. Que broten las pinceladas de Canales y que aparezca el mejor Willy.

Y, como dice buda, sólo venceremos combatiendo con energía

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