FÚTBOL MODERNO | ¡Yo ya no juego!

Fuente: eurosport.com

El juego se ha convertido en espectáculo, con pocos protagonistas y muchos espectadores, fútbol para mirar, y el espectáculo se ha convertido en uno de los negocios más lucrativos del mundo, que no se organiza para jugar sino para impedir que se juegue. Eduardo Galeano

Siempre me ha desquiciado tener que jugar a juegos de los que no me sé las reglas. Los mayores en el cole eran los que llevaban el balón. Y te dejaban jugar para tenerte siempre de portero. Aunque cuando jugaban solos, tú veías que rotaban. Cuando las mayores te dejaban jugar con ellas a la cuerda, tú eras que la daba aunque no tuvieras fuerza para aguantar tres giros seguidos. Y podías pasarte el recreo entero sin pegar ni un sólo salto. Otras veces, no sabías por qué pero siempre terminabas contando tú cuando jugabais al escondite.

Todos los juegos tenían como voz cantante a ‘la que manda’. Ella era la que se inventaba los juegos e imponía las reglas. Era también la que hacía los grupos para intentar siempre quedarse con las mejores. Sólo para ganar aunque nunca nos jugáramos nada. En cuanto el pequeño empezaba a sobresalir, se pronunciaba la frase ‘juego revuelto’ alegando cualquier tipo de irregularidad que tú no entendías y que les daba la victoria automáticamente. ¡Era frustrante!

A mi no me molesta perder. Porque la derrota es la parte del plan que siempre intentas evitar ciñéndote a las reglas. Pero cuando las normas son diferentes según quien juegue, el juego deja de ser divertido. Sabes que hacerlo bien no cuenta para ganar. Hay un algo más que no depende de ti.

En la última semana, a la Real le han hecho jugar a un juego al que ni sabe jugar ni quiere aprender. Todo lo que ha girado en torno a la clasificación para semifinales de la Copa del Rey ha apestado a zancadilla a la Real. Desde la asignación de fechas y horarios a la puesta en escena sobre el césped. Los árbitros han pasado ser ser el artista invitado a protagonistas del circo con sus acciones y decisiones.

Se han roto las reglas del fútbol.

De los séis que marcó, tres goles del Barcelona no debieron subir al marcador. Sentí asco y rabia al ver a Suárez y Neymar convertidos en pandilleros de barrio a cada roce. Encendieron a Yuri, quien no estará esta noche en el Bernabéu al haber sido desestimada la solicitud del club de retirada de la última amarilla vista en liga. Estoy convencida que de jugar en cualquier otro campo (menos en Barcelona) Yuri estaría en el once. Sobra decir que Messi ni siquiera debió saltar al césped del Camp Nou.

Terminaron rompiendo el partido y goleando. Nadie discute la superioridad de los de Luis Enrique quien cuenta en su plantilla con jugadores de nominación anual. Y eso es lo que más asco me da. Quien tiene calidad para ganar con autoridad no debería recibir ayudas extra. Ni hacer sobre el césped otra cosa que no fuera jugar al fútbol. Atrás quedaron los años en los que el Campeón era un equipo noble que jugaba con deportividad y respeto al rival. Los grandes ya no son así. Son el alter ego de magnates con corbata.

Así es el fútbol moderno. Yo ya no creo en el fútbol. ¡Yo ya no juego!

Yo sólo creo en la Real. En un equipo que ha remado contra corriente hasta el 74’. Plantando cara. Apelando a la heroica. Creyendo en sus posibilidades y haciéndonos creer a nosotros también. Echaron mano del orgullo. Y así defendieron con creces el buen nombre de nuestro escudo.

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