EL FINAL | De despedidas y otras cartas de amor

En una revolución, como en una novela, la parte más difícil de inventar es el final
Alexis Tocqueville (1805-1859) Político e historiador francés.

Notas que te haces mayor cuando sientes que el reloj ha acelerado su ritmo. Y fracasas en tu intento de detener sus agujas. Peor se ponen las cosas cuando quieres atrapar su arena entre tus dedos. Se va. Se fue. Y pasó la temporada y el año extra que nos regaló Xabi Prieto.

La abrumadora bronca de Anoeta precipitó los acontecimientos y terminó con la dimisión de Loren y el cese de Eusebio. El principio de una revolución ansiada. Quizás no seamos conscientes realmente de la labor que han hecho Loren y Eusebio en su misión txuriurdin. Al fin y al cabo, como en todo, lo que más ruido hace es lo que no estuvo bien.

Cartas de despedida

En sendas cartas de despedida, ambos elogian y agradecen estos años de intenso trabajo. Me conmovieron las palabras de Eusebio. Todos deseábamos que esto funcionara. Vaya que si. Hemos jugado tan bonito a fases que cuesta aceptar un final tan cruel. Yo misma me quejé por activa y por pasiva de la falta de estilo que dominaba a la Real de Moyes. A Eusebio podremos echarle en cara muchas cosas, pero la Real por fin encontró un estilo de juego que gustaba. Que dominaba… pero que terminó por convertirse en rutina.

Y el fútbol es como el amor. La rutina hace que se vuelva previsible. Que muera la chispa cayendo en el agotamiento mental. Lo que más eché de menos fue un cambio de ritmo cuando el partido lo pedía. Intensidad cuando se requiere. Tocarla lento para ser quien termine dominando. Me mataba la agonía de no ir al grano y echar la marcha atrás aún con el marcador en contra. Sin empuje no hay goles. Y sin gol no hay éxtasis.

Loren y sus largos años de luces y sombras. Una larga carrera de vaivenes. Siempre cuestionado. Lo que ha diferenciado esta temporada de las demás, es que las promesas de algo grande cayeron en saco roto y no lograron ocultar los errores que vinieron de su parte. Por lo que os decía antes. Que el éxtasis, al final, lo oculta todo.

Una gestión que quedó al desnudo. Una revolución que lo pondría todo patas arriba ¡juego revuelto! Decíamos en mi casa cuando las cartas no nos daban la baza ganadora. Para ganar tiempo. Cuando en danza se te agarrotan las rodillas después de vibrarlas una hora de forma incesante, lo mejor es parar, respirar y volver a empezar.

Cartas de Amor

Detrás de todo adiós siempre hay una bienvenida. Es Imanol quien se hará cargo del primer equipo hasta final de temporada. En los primeros días de entrenamiento, ha dejado pinceladas del ritmo que le gusta. Entrenamientos intensos y broncos que dejan llena la enfermería.

En ella, aún siguen Agirretxe y Carlos Martinez… Y El Capitán, ahora que se cumple el año extra que nos regaló. Y como si del cónclave papal se tratara, todos miramos a tu ventaba para que la fumata sea blanca y te quedes para jugar en un Anoeta sin pistas.

Llega el cambio. Y con el horario nuevo, llega la luz. Siempre llega. Se acerca el final de temporada y aunque la tinta de mi pluma haya llegado a secarse antes de tiempo, encontraremos las herramientas necesarias para que la novela 2017-2018 tenga un final de cuento. Deseo con toda mi alma que la próxima carta no sea de despedida, sino de amor. Ese es mi final.

¡Xabi, Quédate!

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