DERBI | Vivir sin vergüenza

Nosotros sí que hemos preparado el Derbi a conciencia. Quizás por eso hemos ganado
Mikel Oyarzabal.

Vivir sin vergüenza. Ese es el secreto de ser feliz y de auto expresarse sin esconderse de uno mismo. Siempre he pensado que la gente que vive sin vergüenza disfruta mucho más de la vida. Es ese momento en que despejas todos tus miedos e inseguridades y plantas cara al mundo con los argumentos de tu propia esencia. No haces lo que esperan de ti. Eres como sientes.

Más que tres puntos

Y si el Derbi es un partido especial se dice y punto. En esta semana previa a una de las citas más esperadas del año, el rival ha intentado desestabilizar el ambiente de una y mil formas. Desviar la atención de lo puramente deportivo. Echando en cara que para nosotros son más de tres puntos. Y razón no les falta. El Derbi es mucho más. Intentar igualar un Derbi a cualquier otro partido de la liga es denigrar su esencia. Es la fiesta del fútbol vasco por excelencia aunque algunos lo hayan olvidado.

Era el primer Derbi sin pistas y aunque las previsiones meteorológicas pronosticaban la peor de las tempestades, hasta escampó para poder disfrutar de gran día de fútbol. La Real iba con lo puesto porque no necesita más artificios. Con corazón y con la firme convicción de que ganar el segundo Derbi de la temporada es el trampolín a Europa.

Los golazos de Oyarzabal y Willian José taladraron la red con alma, casta y puro sentimiento. La grada aprende a ser grada pasos agigantados y lo que vivimos ayer en Anoeta con esa explosión de sentimientos fue la guinda del pastel. Nos tocaba vivir algo así. Despojarnos de nuestros miedos para ser conscientes de que lo mejor está por llegar.

Pero si hay algo que caracteriza a los Derbis es el momento de la jugada polémica. Mateu Laoz metió al Athletic en el partido con un penalti que sólo vio él. La suerte quiso que el balón tocara red después de que Rulli adivinara su trayectoria y lo interceptara de primeras. Una verdadera lástima. Y fue ahí cuando el papel de la grada fue protagonista. A pocos minutos del final, la grada transmitió la seguridad de que la victoria era firme y nuestra. Empezó a disfrutar. A gustarse. Y con el pitido final la euforia se desató.

Con el himno de siempre se disfruta mejor

Recuperamos el himno y fue como si despertáramos de un profundo sueño. Con él volvimos a gozar y qué queréis que os diga, yo no voy a esconderme ni negar la evidencia. No hay nada como ganar un Derbi y sus efectos placenteros y gozosos se prolongan más allá del lunes. Y del martes…

Estoy segura de que la mayoría de vosotros pensará lo mismo que yo. Es más, apostaría a que al otro lado de la A8 también están de acuerdo conmigo en esto, aunque su prepotencia innata no les deje admitirlo. Pero ellos no me preocupan. Cada uno sabe lo que siente y no hay más que ver las sonrisas de los nuestros para darse cuenta de que la Real se siente.

Decía Mikel Oyarzabal en declaraciones post partido que los que somos de aquí sentimos el Derbi de forma especial y que intentan que los que vienen lo sientan igual. La rabia que pone Willian José cada vez que marca es la viva imagen del sentimiento txuriurirdin.

¡Enhorabuena, amigos! Un abrazo “de Imanol” para vosotros, que hemos ganado el Derbi!

El triunfo desde dentro. RS TV

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