Con fecha

Todo cambia cuando tienes fecha. Las fechas generan ansiedad, predisponen al cambio. Marcan el límite para dar comienzo o fin a algo. Una operación, un examen, una primera cita, una fecha de caducidad.

Puedo comerme un yogur caducado con toda la naturalidad del mundo siempre y cuando no haya visto la fecha antes de hacerlo. Soy de las que tienen confianza ciega en lo que ponga en la tapa. Soy incapaz de comerme un yogur caducado. Lo confieso.

Llamadme loca pero crece ante mí para mirarme desafiante y engullirme él a mi. Se vuelve inquietante. Y termino dejándolo en el frigorífico para que pasen los días al lado de medios limones que habitan sin remedio al fondo de la nevera. De hecho, ni recuerdo cuándo fue la última vez que compré un limón. ¿Por qué no llevarán fecha? No sé hasta cuándo puede conservarse un limón ahí dentro. ¿Cuál es la fecha límite para tirarlo?

Las fechas nos persiguen. Y todos somos víctimas y esclavos de ellas. No soy muy fan de los días señalados porque prefiero señalar mis propios días. Dejar que surja. Que un día sea especial por sí mismo y no porque sea ‘el día de…’. Pero no podríamos vivir sin fechas.

Las fechas bajan los sueños al plano Real para convertirlos en objetivo. Marcan el límite entre lo imaginario y lo posible. Siempre he pensado que nos angustia tener fecha para algo por el temor a que ese algo se haga realidad.

Unas veces, esperamos ese día con ilusión; Otras, con angustias y miedos. Pero la mayoría de las veces, una fecha sirve de auto convencimiento interno para impulsarnos a hacer algo.

La Liga ha puesto fecha a su inicio. Hemos conocido el calendario completo. El primer rival. La primera cita. En Anoeta. El 21 de agosto. Contra el Real Madrid. Aunque la Real haya vuelto al trabajo hace unos días, conocer el calendario es el síntoma más evidente de que esto va a empezar. Más aún que el día en que descubrimos el vestido de la novia. Pero aún quedan muchos frentes abiertos.

Recuperar la forma. Completar la plantilla. El futuro de Jonathas. El contrato de Rulli. Antes del 21 de agosto la Real tiene que sentar las bases sobre las que se asiente toda la temporada. Poco más de un mes por delante para preparar el debut. La temporada será como esos exámenes que te preparaban para acceder a la Universidad. Sólo que nosotros aún estamos intentando recuperar las asignaturas que dejamos para septiembre.

Estamos en ese indeterminado punto en que debemos desechar lo malo, reestructurar líneas y lograr el equilibrio. Ahora es el momento. Porque el 21 de agosto será tarde. La carrera ya habrá empezado. Si es que no ha empezado ya.

El tiempo nos acecha. Pasa sin darnos cuenta. Nos convierte en adultos antes de que nos hayamos planteado dejar de ser niños. Puede arrancarnos la vida sin avisar. Sin poner fecha. Sin sentido. Puede que la Realidad no se nos presente del color que queremos. Pero está en nuestra mano pintarla a nuestra manera.

No empieces la dieta mañana.
¡Empiézala ayer!

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