ASIER ILLARRAMENDI | Dios Existe.

ASIER ILLARRAMENDI | Vuelta a casa.

“Dios, tal como nosotros lo concebimos, no puede concebirse más que como un espíritu puro, independiente y libre de todo elemento material, un espíritu que percibe todas las cosas, que imprime movimiento a todo, teniendo en sí el principio del movimiento eterno.” Cicerón

Aunque no pueda olvidar el dolor que sentí con su marcha, la noticia de su vuelta lo curó todo. En aquella temporada previa a su adiós, mi frase fetiche fue ‘Illarra es Dios’. Tan alto era su nivel que fijó en él la bruja de las manzanas de chocolate (blanco). La tentación de falso dulce. El palacio imponente de frágil cristal. Una cárcel para jóvenes talentos que los manda a galeras al menor error. A luchar en la arena cuerpo a cuerpo con la soledad del gladiador.

Un diamante que dejó de brillar cuando las rayas azules desaparecieron de su camiseta. Hicieron pequeña su fuerza y escondieron su duende. Por su parte, el timón de la Real quedó desatendido y fueron años de vagar sin rumbo por el limbo de la liga. El equipo necesitaba a Illarra. E Illarra necesitaba volver a ser fútbol.

Debo confesar que no esperaba que su vuelta se produjera tan rápido. Pero Illarra volvió a casa y es uno de los principales responsables de la Real haya tomado la autopista hacia el cielo sin retorno posible. En esta vida, toda experiencia suma. Asier volvió del Real Madrid con la mochila cargada lecciones aprendidas y más maduro. Como ese estudiante que deja su ciudad para ganar experiencia y conocimientos en el extranjero. Dos años que son como un máster en fútbol de otra órbita.

Vuelve el timonel

Desde que comenzara la temporada, Illarra lo ha jugado todo y ostenta el dato de ser el jugador de la liga que más kilómetros recorre durante cada partido. Incombustible. Incansable. Un motor de garantías para un equipo que quiere llegar lejos. ¡A las estrellas!

El fútbol de la Real no se entendía sin Asier y Asier ha vuelto a convertirse en el Dios que era cuando se fue de la Real. Un matrimonio perfecto. Una sinergia de valores y calidades. Conexión fabulosa. Seguro de éxito. Asier hace mejores a los compañeros que juegan a su lado. Se multiplica en jornadas como la de Riazor para suplir la baja de compañeros clave.

Omnipresente. Omnipotente. Sólo quien ha visto jugar a Asier ha visto la evidencia que buscaban los filósofos de antaño. Derrocha clase, templanza, confianza. Es guía hacia la victoria. Centinela de la portería. Es fútbol total de noventa minutos.

Sin ninguna duda, Dios Existe. Es de la Real, de Mutriku y se llama Asier Illarramendi.

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