AMBICIÓN | El último bocado

La ambición es el último refugio del fracaso.
Oscar Wilde (1854-1900) Dramaturgo y novelista irlandés.

Ella no era ni demasiado guapa ni demasiado lista. Sólo era demasiado buena. O demasiado tonta, a veces. De carácter tranquilo y sosegado, imponía sin proponérselo su extraña dictadura de la serenidad donde antes había bullicio. Decían de ella que era capaz de separar las aguas con sólo mirarlas. Que se rendía a su paso hasta el león más fiero y que sería capaz de venderle hielo a un esquimal. Un carisma nada carismático. Discreta y cordial.

Siempre se había mantenido en un segundo plano incluso en su propia vida. Las cosas buenas le vinieron rodadas. Sin planearlas. Un día decidió salir de detrás de su pared, tomar sus riendas y apostar por sus sueños. Detrás de la ambición se refugiaba un fracaso. Pero no se cayó. Tomo ese bache como un tropiezo que le hizo aprender. La vida es la suma infinita de sesenta segundos. Y el error entra en los planes. Por eso, se subió al carro del cambio y decidió ser dueña de si misma.

Pensar en grande.

Todos tenemos derecho a cambiar porque la vida es bailar como siempre con otra canción. Esta temporada, una Real irreconocible nos sorprendía a todos pronunciado la palabra ‘título’ por activa y por pasiva. Por primera vez en años, salía de su escondrijo para reivindicar su derecho a estar entre los mejores. Pero no salió bien.

A todas luces, las palabras hacían eco. No basta con querer hacerlo. Se debe poder hacerlo. Pero el poder no es suficiente cuando dentro de ti no hay algo que te impulsa a pensar en grande. Y en la Real siempre hemos pensado en pequeño. Echamos piedras sobre nuestro propio tejado sin darnos cuenta de que esa no es la mentalidad del ganador. Hoy quedan sólo once jornadas para que termine la liga. El último bocado de un suculento plato que se nos ha quedado demasiado frío.

El último bocado

Sobre la mesa, teníamos un sinfín de manjares que entraban muy bien en caliente pero a los que se les ha pasado el punto. Hoy nos queda sobre la bandeja ese último bocado. El de la vergüenza. El que nadie se atreve a coger. Quedan once jornadas para maquillar una temporada donde la desilusión a vuelto a ser nuestro amante más fiel.

Sin planificación no hay triunfo. Jamás me ha gustado la frase conformista por antonomasia “es lo que hay” Pero es que hoy por hoy, amigos, esto es lo que hay. Lo que queda de esta temporada es intentar pelear por la séptima plaza e ir con todo a por ello. Sacando fuerzas de donde no las hay. Manteniendo la victoria por dogma.

No queda otra. Once jornadas. Y el último bocado.

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