ACTITUD | ¡Voy a pasármelo bien!

Hoy me he levantado dando un salto morta.. He echado un par de huevos a mi sartén. Dando volteretas he llegado al baño, me he duchado y he despilfarrado gel. Porque hoy… algo me dice que voy a pasármelo bien
Hombres G

Hay días en los que sin saber por qué sabes que vas a pasártelo bien. Y vas y te lo pasas bien. No es que tengamos un sexto sentido adivinatorio ni que de repente seamos videntes de un futuro inmediato. Es poner en jaque el dicho del huevo y la gallina. ¿Disfruté porque lo sabía? No. El secreto, como en la mayoría de las cosas que nos pasan en la vida, está en nuestro interior. En nuestra actitud ante la vida.

Dimos un salto mortal, despilfarramos gel y en nuestro pensamiento sólo estaba la perspectiva de pasárnoslo bien. El día que te levantas con prisas, maldiciendo el puto reloj que siempre suena antes de las 7.00 y sales de la cama odiando a quien inventó madrugar, es más que probable que sea un día de mierda. Porque tu actitud era una mierda. Así de simple.

La clave está en la actitud

La actitud lo es todo. Y si me permitís la licencia os daré gratis la clave mágica de la felicidad. Consiste ni más ni menos que en poner toda la atención en lo que haces en ese momento sin que tu mente se distraiga en otras cosas. Aunque sólo sea coser un botón. Si os paráis a pensar, casi nunca hacemos sólo lo que hacemos, sino que mientras lo hacemos nuestra mente vuela.

No es tarea fácil. Lo sé. Pero probadlo. El día que dan las 6,45 y asumes que es lo que toca y sonríes, sales a la calle con el mismo sueño pero transmitiendo otras sensaciones.

Vienen varias semanas a razón de dos partidos en 72 horas. ¡Es lo que tiene estar presente en tres competiciones! Con la fase de grupos de la Europa League superada ahora toca pasárnoslo bien. Saltando al campo con la seguridad del trabajo bien hecho y, aunque podemos entrar en debates sobre el juego, yo prefiero centrarme en el gol de Oyarzabal que hizo vibrar a los valientes que ya nos resultan familiares por haber sido protagonistas de las estampas felices de una victoria en Trondheim.

Un viaje de contrastes por los contratiempos ocasionados… Pero estoy segura que en su regreso se olvidaron del frío, del precio de las cañas o de los retrasos de los aviones. Porque ganamos. ¡Y nos lo pasamos bien!

Una vez, sentencié que si la vida es una actitud, yo elijo divertirme y, ¿sabéis? Ese sencillo cambio de pensamiento me ha servido para que la vida fluya. ¡Hacedme caso! Porque la vida son dos goles. Y no queremos perdernos ninguno, ¿verdad?

¡Vamos a pasárnoslo bien!

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