La Resaca: Cuando la confianza da puntos

Gerónimo Rulli ha regresado a la titularidad con las energías renovadas. Foto: Marca

La Real sigue invicta desde la llegada de Imanol Alguacil al primer equipo, y no es fruto de la casualidad. El equipo ha mejorado en todas las facetas, pero sobre todo en la más importante y necesaria para jugar al fútbol: la motivación y la confianza. Ayer el equipo txuri-urdin volvió a dejar la portería a cero y a arañar un punto que, si bien sabe a poco, sirve para seguir luchando y puede ser importantísimo de aquí a final de temporada. El equipo volvió a estar muy sólido atrás, pero si a alguien hay que culpar de la gran mejora defensiva es sin duda a Gerónimo Rulli, si es que realmente se sigue llamando igual este portero tan diferente al que vimos al principio de la temporada.
El guardameta argentino cuajó un 2018 muy mediocre, dejándose muchos puntos por el camino, transmitiendo inseguridad y forzando a la Real a tomar la decisión de fichar a Miguel Ángel Moyá, la voz de la experiencia y una competencia que le ha venido a Rulli como caída del cielo. El de La Plata se ha perdido muchos partidos en favor del ex del Atlético de Madrid, pero eso le ha servido para cargar pilas y quitarse de encima la presión que la afición llevaba ejerciendo sobre él desde el final de la temporada pasada. El fichaje de un entrenador de porteros consagrado como Luis Llopis seguro que también ha permitido a Rulli recuperar la inspiración y rendir como lo está haciendo últimamente.

La experiencia del entrenador de porteros Luis Llopis ha sido muy positiva para Rulli.

Con la lesión del hasta entonces titular indiscutible, Rulli tuvo la oportunidad de volver a demostrar por qué muchos lo veían como el futuro portero de la selección argentina. Los astros se alinearon para que su regreso coincidiera con el de Imanol, y desde entonces no ha tenido rival bajo palos. Ya no solo da tranquilidad a su defensa (y a los aficionados que lo sufren), si no que se ha vuelto el amo del área realista. Los balones aéreos vuelan directos a sus manos y cuando el rival busca portería se encuentra con un muro capaz de hacer paradas extraordinarias y salvar puntos para su equipo. Es sorprendente cómo la confianza en uno mismo puede hacer cambiar totalmente a un futbolista, que ha pasado de estar con pie y medio fuera del club a erigirse como dueño y señor de la portería. Si continúa así, la Real podrá mirar hacia Europa con la seguridad de tener un salvavidas a sus espaldas.

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