Huesca, la ciudad de la ilusión

Si hay una ciudad en España que rebosa ilusión ahora mismo es Huesca. Y no es para menos, después de sufrir durante años la categoría de plata, la pasada campaña consiguió con todo merecimiento ascender a Primera División por primera vez en su historia. Y a modo de aperitivo, al igual que otros equipos debutantes hace años como Eibar, Girona o Leganés entre otros, parece que los oscenses han llegado con intención de quedarse. Adaptarse a la mejor liga del mundo en el aspecto táctico es su reto.

El barco lo encabeza un ilustre portero como Leo Franco, que vive su primera experiencia como entrenador. El argentino está imponiendo en estas primeras jornadas su sello particular y es que a la SD Huesca no le está haciendo falta tener el dominio del esférico para hacer daño. Los aragoneses se fueron al parón liguero siendo el equipo que menos tiempo tenía la pelota, alrededor de 34%, tan solo seguido por el Deportivo Alavés, pero sin embargo dos destellos de Gallar en Ipurúa y un buen empate sobre la bocina en San Mamés le hacen tener sus primeros cuatro puntos en el casillero.

Orden y 1-4-4-2

Cada vez son más los que sucumben al juego de antaño con el tan usado esquema 1-4-4-2. El argentino parte de la premisa de que su equipo tiene que estar bien ordenado con dos líneas de cuatro. Los dos puntas, que luego hablaremos de ellos, son los encargados de comenzar una presión inteligente sobre los centrales, obligando a ambos a distribuir el balón a los costados para encerrar la salida de balón para posteriormente facilitar un desplazamiento el largo.

Los que luego ejecutan son el doble pivote formado por Musto y Melero, éste último ha demostrado tanto en estos primeros compases de la competición que ha sido fichado por el Villarreal para la próxima campaña. Lo que ambos están haciendo realmente bien es elegir cuándo, cómo y a qué altura salir a la presión. Aunque Longo y Cucho son los encargados de llevar el primer arreón defensivo, son Musto y Melero los que saltan a los generadores de juego rival para conseguir el robo, teniendo orden de atacar cuando el 4, 5 o 6 rival esté de espaldas.

Gallar, Cucho y Longo, las bazas ofensivas

Tanto Longo y Cucho se están complementando francamente bien en ataque. El italiano acumula una cesión más en España que parece no querer desaprovechar. Está siendo importante porque es capaz de jugar de espaldas para dejar de cara, algo que disfrutan Moi y Gallar desde los costados para ser lanzadores de acciones verticales, siendo la baza principal de los aragoneses en ataque.

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