Un punto y cero lesionados

Si hay algo que siempre he recordado de la Real Sociedad de Eusebio Sacristán es una horizontalidad desesperante y un juego defensivo en el que muchas veces nadie era capaz de hacer una falta para parar al rival. Hoy muchos esperábamos un Girona con algunas de las señas de Eusebio, pero nada parece quedar del entrenador que perdió su puesto aquí precisamente por no atreverse a hacer de este equipo algo parecido a lo que es su Girona, buscar un equipo mucho más intenso y vertical, buscando el juego más por bandas que por dentro y aprovechándose de un delantero como Stuani y de las segundas ocasiones que pudiesen generarse.

Con esas premisas, el 4-3-3 innegociable de Alguacil iba, poco a poco, metiéndose en el partido. Después de unos primeros compases con pruebas del Girona (y una muy buena mano de un muy buen Gero Rulli), el equipo iba haciéndose ‘dueño’ de un partido que no tenía un dominador claro. Ambos equipos pisaban mucho el área por los costados y sólo una gran primera parte de Merino decantó un poco el partido de color txuriurdin con una presencia fuerte en 3/4 de cancha buscando siempre a unos Juanmi y Sandro acertados en sus movimientos pero sin acierto en la decisión final.

El partido estaba a nada de decantarse para uno de los dos lados, e Imanol Alguacil tenía la oportunidad de retocar ciertos aspectos en el vestuario, pero no lo hizo, y fue el Girona el que en la segunda parte se impuso con un argumento basado en Portu, Stuani y una intensidad desmesurada en el centro de campo. Todo balón que tocaba Merino acababa en falta de algún jugador rojiblanco. Douglas Luiz, Alex Granell y Cristhian Stuani dieron argumentos suficientes para, en otro partido, haber visto la segunda tarjeta amarilla pero el listón de Prieto Iglesias estaba demasiado alto.

Mientras esto pasaba, los locales iban haciéndose cada vez más dueños del partido, cada vez más a gusto gracias a un Eusebio que ganó, de calle, la partida en la lectura a Imanol, que no movió ficha hasta pasado el minuto 70, cuando el barco ya estaba casi hundido. Además, ninguno de los cambios surtió efecto, Pardo se encontró con un centro de campo muerto en la construcción y un Merino que recibía falta tras falta, Bautista entró y a penas pudo tocar un balón y, cuando parecía que Imanol iba a dar un paso al frente metiendo a Barrenetxea, el barco terminó de hundirse y tuvo que entrar Héctor Moreno de urgencia por un Mikel Merino ya desquiciado.

Al final Imanol pudo salir de Montilivi con otro empate que deja al equipo sin haber perdido todavía desde que él asumió el puesto, sin ningún lesionado (aparentemente) y dando gracias, pero con una mala sensación en la gestión del partido y, sobre todo, en los partidos fuera de casa, preocupante. 

Ahora el equipo se enfrentará al Atlético de Madrid en Anoeta, buscando hacer bueno el punto conseguido en Catalunya sacando tres contra un Atlético que ahora mismo tiene la cabeza más puesta en la Champions que en la Liga.

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