Real Sociedad 3-1 Sevilla: Velada perfecta para finalizar 2017

Velada perfecta. Vibrante. Apasionante. Y sobre todo día de emociones fuertes ya que Anoeta ha despedido a Carlos Vela en su última noche como jugador txuri urdin. 6 años han pasado desde que la joven promesa del Arsenal recalara en la Real Sociedad cedido. Tocaba llorar para decirle un último adiós ante todo un Sevilla. Partido a la altura de las circunstancias para la despedida del mexicano.

Antes del encuentro sumaba 249 partidos con la Real, y 72 tantos. Todo un mito en Anoeta y sin lugar a dudas quedó demostrado en la gran ovación que Carlitos se llevó antes de empezar el partido, y también se llevaría alguna más en el minuto 11 y durante el transcurso del encuentro.

Hoy, pasase lo que pasase, era el día de don Carlos Vela.

Pero el partido empezaba sin él. La Real jugaba con su once tipo con el cambio de un participativo Canales por un desaparecido en las últimas semanas en combate como Oyarzabal, que a pesar de su gran inicio goleador ha ido decayendo con el paso de las jornadas. Y con una defensa totalmente nueva tras las lesiones de los laterales izquierdos. Aun así en el encuentro la Real volvía a manejar el timón del partido, como en la mayoría de sus partidos en Anoeta, pero esta vez se acercándose más a la portería contraria. Siempre se le achaca el tener posesión pero no peligro, sin embargo hoy no era así.

El Sevilla por su parte parecía absorto. No quería la pelota y arriba no estaba fino. Ni siquiera podía superar el centro del campo mientras que la Real llegaba por ambos costados con asiduidad y tiraba desde lejos. Sobre todo Januzaj y Canales. El belga sería una vez más protagonista, propiciando con una jugada suya el córner que supondría el 1-0. Iñigo Martínez tras un rechace inicial de la defensa y posterior centro de Illarramendi ponía de cabeza el primero en el marcador y su primer tanto de la temporada.

Hacía mucho que Anoeta no disfrutaba del buen juego de su equipo traducido en tantos y es que hace cinco partidos de liga que la Real no era superior en el marcador.

Después del tanto la Real siguió manejando los tiempos y no se encerró atrás, cosa que se le ha achacado mucho en la temporada. Ya que encaja demasiado cuando no tiene el balón. Pero aun así el Sevilla lograría el gol del empate. Para más inri en el 45. Y un jugador, Ben Yedder, que debería haber sido expulsado minutos antes por sendos manotazos a jugadores txuri urdin en dos disputas por el balón.

El gol fue de pura clase. Eso sí. Dos quiebres a Llorente después de controlar un buen pase y fusilamiento por debajo de las piernas a un Rulli que bien podría haber hecho algo más. 1-1 que no contentaba a la Real que a pesar del buen juego se encontraba con un resultado inmerecido. Como siempre pero habiendo sido incluso más superior.

Aunque la segunda mitad no fue nada fácil. Es verdad que se acabó ganando, y de dos. Pero el Sevilla puso contra las cuerdas a la Real en los primeros minutos de la segunda parte. Tanto que un servidor ya pensaba que Anoeta de verdad se estaba convirtiendo en gafe para los nuestros y todavía no nos habían remontado.

No fue así. A pesar de la salida del Sevilla la jugada más peligrosa estaría en pies de los txuri urdin. Odriozola en una de sus mil cabalgadas centraba mal a Januzaj pero un rebote favorecía al belga y en boca de gol no pudo anotar el gol del 2-1. Con la mala fortuna de que quedó tocado y en la jugada posterior caería lesionado cuando estaba firmando un gran encuentro. Como casi siempre.

Entró Oyarzabal y se le vio con ganas. Con más ganas que en las últimas jornadas, será el efecto banquillo. Pero la Real no anotaba y cuando más parecía el partido que no iba a llegar a ninguna parte la afición pedía a Vela. Era un escenario más que favorable pero Eusebio decidió darle la espalda a la afición y sacó a Zubeldia en un cambio cuanto menos cuestionado por la grada. Se necesitaba un gol y entraba un mediocentro defensivo teniendo a dos delanteros y un extremo en el banquillo.

Sin embargo, el sinsentido del cambio se tornó en una jugada maestra. Oyarzabal se marchaba en solitario y asistía al propio Zubeldia que en su primer balón y con algo de fortuna anotaba su primer gol con la elástica txuri urdin. Ver para creer. Anoeta pedía a gritos a Vela de nuevo, pero ahora por delante en el marcador.

Y tuvimos el gustazo. El momento para recordar. Vela entraba al terreno de juego por última vez. Con diez minutos por delante. Los minutos que todos recordaremos con añoranza y cariño. El primer balón que tocó ya me emocionó, pero más aun cuando en el minuto 90, cuando Anoeta ya veía la victoria en su mano, fuimos testigo de la última jugada del mexicano. Iñigo Martínez, pasando con nota la prueba de lateral, ponía un centro medido y con el corazón en la mano la empujaba Carlitos Vela para hacer el tercero. Delirio total. Más emociones a flor de piel.

Estábamos ante el último gol de Carlos Vela. Corrió por la banda, se besó el escudo un par de veces y lo celebró con sus compañeros. Era un gol insignificante en el marcador pero posiblemente uno de los que más he celebrado en toda mi vida. Un gol merecido. Un final de película.

Y acabó el encuentro como empezó. Vitoreando a un Carlos Vela que era manteado por sus compañeros. Y cerrando el 2017 con una victoria que por fin llegaba. En el momento justo. Para decir adiós a un gran jugador. A un verdadero crack que con 250 partidos (ahora sí) y 73 goles se despide de Anoeta. Ojalá verte pronto Vela. Ya te estoy echando de menos.

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