Real Sociedad 2-4 Barcelona: Messi y Suárez acaban con la maldición

La Real Sociedad pierde por dos goles a cuatro tras una década de éxitos en Anoeta ante el FC Barcelona en un partido que en la primera parte fue de color txuri urdin mientras que la segunda fue totalmente blaugrana.

En los últimos años la tónica de los Real Sociedad – Barcelona era siempre la misma. El equipo local sale con todo a presionar la salida de balón y ahogando al Barça en su propio campo. Todos los años lo mismo y siempre ha salido bien. Además la Real conseguía adelantarse en el marcador con suma facilidad y durante los primeros 30 minutos buscaba con ahínco el seguir añadiendo goles al marcador.

El primero a los diez minutos fue de Willian José. Centro desde la derecha de Odriozola y el brasileño remata picado con la cabeza haciendo imposible la estirada de Ter Stegen. Anoeta se volcaba con el equipo, que aun pasando por una mala racha, se adelantaba en el marcador. Y seguiría intentándolo con más fuerza si cabe.

El Barcelona vivía un dejavu constante. Lo de siempre. Arriba no había opciones porque el balón no sobrepasaba el medio del campo, dominado en su totalidad por los txuri urdin. Y los robos de balón cerca del área crearían jugadas de peligro para la Real Sociedad.

En uno de estos robos Willian José mandaría a la red un derechazo tras tocar en Piqué, pero el árbitro acabaría anulando el tanto por una falta totalmente inexistente de Zurutuza sobre Rakitic en un lance anterior al disparo del delantero de la Real. Del 2-0 que debió subir al marcador se pasó al verdadero 2-0 en apenas unos minutos.

Canales mandaba un preciso balón a la posición de Juanmi que, en uno de sus primeros balones, mandaba a la red el balón tras tocar en un defensor poniendo ahora sí el 2-0. Que sumado al tanto anterior debería haber sido un 3-0.

El Barcelona estaba hundido y la Real se encontraba muy cómoda. La banda derecha de la Real con Odriozola y Canales hacía estragos mientras el Barcelona no conseguía conectar con Luis Suárez, Messi y compañía. Hasta que poco antes de darse por terminada la primera mitad el Barcelona conseguiría hilar la única jugada de peligro real a su favor en los primeros cuarenta y cinco minutos. Balón en largo a Suárez que está solo debido a la mala posición de una defensa demasiado escalonada antes del desmarque del uruguayo, que cede el balón para que Paulinho batiera no sin suspense a Rulli en el segundo palo.

Kevin Rodrigues protestó una posible falta del brasileño antes de que este le ganase la posición. Pero lo que acabó pasando fue que el gol subió al marcador y lo que parecía como un partido sentenciado si se hubiese concedido el hipotético 2-0 (3-0 con el gol de Juanmi) llegaba al descanso con un parejo 2-1.

De nuevo, y como sucedió el año pasado, la Real dejaba con vida al Barça para la segunda parte. Pero este año lo que sucedió en esa segunda mitad fue muy diferente del despropósito azulgrana del año pasado.

Y es que apareció Messi. Ese jugador que con un pase deja solo a cualquier jugador por malo que sea desmarcándose, arrastra la defensa, lleva el balón pegado, da asistencias, marca y un largo etcétera. Desaparecido en combate pero apareciendo de la nada en la segunda al más puro estilo Lord Voldemort.

Fue empezar la segunda parte y ya había mostrado lo que podía hacer con una simple circulación de balón. Cinco minutos después el empate ya campeaba en el marcador. Pase de Messi y gol de bandera de Luis Suárez al que Rulli solo pudo mirar como el balón entraba muy lejos de su alcance con solo un sutil toque de interior.

Entró en juego el miedo escénico. La Real haciendo un partidazo y 40 minutos magníficos se encontraba con un empate a dos con otros 40 minutos por delante y un rival que iba a más. La losa pesó más que ninguna en lo que va de temporada y la Real dejó de ser la de la primera parte. Y también el Barcelona dejó de ser el pelele que fue al principio del partido para convertirse en lo que es, el indiscutible líder de esta liga.

El 2-3 llegó pronto y yo ya sabía que el partido estaba imposible para la Real. Suárez de nuevo anotaba gol y hundía a los txuri urdin como la Real había hundido al Barcelona con anterioridad.

Al menos se intentó empatar. La Real hizo un último esfuerzo y a 10 minutos del final todavía podía haber esperanzas para el aficionado de acabar el encuentro con un gol más para los nuestros. El gol acabaría llegando pero no del lado deseado. Messi hacía el cuarto en una falta que si bien no entró por la escuadra, algo haría para que Rulli ni se inmutase ante su disparo.

Quizás el mago argentino le había hechizado con un “petrificus totalus”, quien sabe. Lo que sí sabemos es que el Barcelona se acabó reponiendo y volteó un partido en el que la Real mostró una mejoría con respecto a partidos anteriores pero que no sirve para que el equipo levante cabeza.

Con el comienzo de la segunda vuelta se espera que los txuri urdin reviertan esta dinámica negativa y se acerquen a posiciones más nobles de la tabla ya que ahora mismo no nos encontramos en una buena posición y estamos demasiado lejos de los objetivos marcados a principio de temporada.

Mientras tanto el Barcelona se va de Anoeta con los tres puntos y el final de una racha que se extendía desde hace muchos años. Por fin el Barcelona se llevaba la victoria de Anoeta. Y sigue su marcha triunfante con una liga prácticamente en el bolsillo.

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