Pese a todo, empate

Después de la agónica victoria frente al Espanyol, la Real Sociedad visitaba a un Rayo Vallecano en racha buscando la tercera victoria consecutiva para engancharse de forma definitiva a la pelea por la Europa League. 

Imanol Alguacil, frente a la baja de Mikel Merino, confiaría en un centro de campo formado por Illarramendi como pivote con Luca Sangalli e Igor Zubeldia por delante. Empezaba el partido y ninguno de los dos canteranos parecía cómodo con esa posición. El equipo no lograba encontrar una salida clara de balón, Illarramendi no era capaz de conectar con dos interiores que no se ofrecían y la única solución era la de buscar a Oyarzabal o a Willian José de forma directa. Y de esa forma llegaría la ocasión más clara en el primer tiempo de un Oyarzabal que, tras superar a Dimitrievski, fallaba prácticamente a puerta vacía. 

El Rayo cada vez se encontraba más cómodo ante un equipo completamente desorganizado en defensa, encontrando solamente la respuesta de Illarramendi y de Diego Llorente. En una de esas, Comesaña recogería un balón en la frontal del área, sin oposición de los interiores, y anotaba un golazo para hacer su primer gol en primera división (completamente inesperado que fuese ante nosotros). 

El Rayo volvía a estar por delante y se encaminaba hacia el cuarto triunfo consecutivo, más aún cuando, sólo 6 minutos después y tras un error infantil de Héctor Moreno perdiendo completamente a su marca, Embarba hacía el 2-0 dejando el partido prácticamente sentenciado. 

A partir de ahí, sólo cierto arrojo del equipo, sin acierto, daba un poco de esperanza a un equipo totalmente desdibujado. Sin embargo, cuando el fútbol no llega, el balón parado puede ser la única solución y, solamente 11 minutos después, el destino daba una revancha a Héctor Moreno que pondría el 2-1 poco antes del descanso.

El equipo podía afrontar entonces la segunda parte con bastante optimismo, sin embargo la realidad a la vuelta al campo no era muy diferente a la primera parte. Un equipo que no lograba conectar con sus delanteros con claridad, unos interiores perdidos (aunque Sangalli terminaría adelantando su posición respecto de Zubeldia e Illarramendi) y una sensación de que no había manera de levantar el partido. 

No fue hasta el minuto 70 cuando el equipo empezó a carburar, y es que Oyarzabal iba a coger más importancia cayendo al centro (beneficiado por la entrada de Sandro) y consiguiendo aportar las soluciones que un buen Illarramendi no había tenido en toda la primera parte. Fue mover estas piezas y que el equipo tuviese dos ocasiones seguidas. Una que terminó sin acierto y una segunda donde, gracias a una diagonal de Januzaj y a la finalización de Willian José, el equipo conseguiría el empate sin haberlo buscado demasiado.

Empezaba entonces un partido de 10 minutos en el que todo podría pasar. Y, por un lado, pasó bastante, pues se dieron oportunidades para que los dos equipos ganasen, pero el acierto de Rulli y el poco acierto de nuestros delanteros haría que el partido terminase en un empate. Empate y dando gracias porque el equipo fue inferior sobre el campo la gran mayoría del partido.

Pese a todo, la Real suma su tercer partido sin perder en una jornada donde han pinchado varios rivales de la parte de atrás. Y, con todo, este punto se puede hacer buenísimo la semana que viene en el partido frente al farolillo rojo, un Huesca que viene de dos derrotas seguidas y que sólo ha sumado cuatro puntos fuera de casa. 

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