Ni ganamos ni enganchamos

La gloria o la ruina, algo así suponía el partido de hoy para una Real Sociedad que venía de dos derrotas seguidas pero que también venía de pasar a octavos de copa y con unas sensaciones no del todo malas en el último mes, cuando parecía que el equipo empezaba a arrancar.

Sin embargo, una convocatoria con tan sólo 2 laterales y plagada de delanteros, acompañada de una alineación que dejaba fuera al jugador con más calidad del equipo para dejar caer a Willian José a banda y acompañarlo de un Juanmi en horas bajas y un Sandro del que mejor ni hablar, iba a terminar de hundir al equipo.

El partido empezaba como no tenía que empezar contra un equipo que se encuentra como pez en el agua en situaciones en las que se adelanta pronto. Ya en el minuto cuatro un fallo tremendo de Gorosabel permitía a Jorge Molina a adelantar a los azulones en el marcador. 

A partir de ahí, el Getafe tendría el guión de partido escrito y pondría el piloto automático. Jugadores que te sacan del partido con veteranía, faltitas que no llegan a ser de tarjeta pero que desesperan y un terreno allanado por las declaraciones de un presidente que puso la lupa sobre el árbitro un día antes de que empezase a rodar el balón.

Ya desde que el balón entrase en la portería, una gran mayoría de los realistas nos imaginábamos que así iba a acabar el partido, y que difícilmente conseguiríamos meter gol en los 86 minutos que restaban. Si a eso le añades a un Willian José en baja forma y a un entrenador que se empeña en apartarlo de su zona de influencia llevándolo al centro, a un Juanmi que cada vez que sale de titular deja claro que su rol debería ser otro y a un Sandro que cada balón que toca se convierte en una pérdida para el equipo, dejaban las esperanzas de remontada en un inspirado pero muy solo Oyarzabal y en los minutos con que fuese a contar Adnan Januzaj. 

Así, el partido iría muriendo poco a poco entre fueras de juego y acercamientos sin peligro, entre las que se intercalaba una acción peligrosa, normalmente de Mikel, que acababa yéndose por poco o con una gran intervención de un inspirado David Soria. 

Al final, ni los cambios de jugadores, entraron Llorente, Januzaj y Bautista, ni el cambio de sistema intentado por Garitano funcionó y al equipo se le escapan otra vez puntos antes un rival al que, por lo menos, deberías pelearle la clasificación en la tabla.

Digo por lo menos porque las aspiraciones y objetivos de este equipo en liga cada semana son un poco más bajas. De momento, salvando un oasis de dos victorias, el equipo no termina de arrancar y Asier Garitano vuelve a estar en el punto de mira justo cuando estamos a punto de terminar la primera vuelta. Las oportunidades no son eternas y el equipo debería haber empezado a carburar hace semanas. 

La próxima oportunidad para Asier será un derbi ante el que, hoy por hoy es, y por mucho, el mejor equipo vasco del momento. El Alavés llegará a Anoeta peleando por Europa mientras que a nosotros sólo una victoria nos acercará a poder pensar en ella. 

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