La Quasitragedia

Todo volvía a conjurarse para que Anoeta presenciase una Realada en toda regla. Jugábamos contra uno de los peores visitantes. Jugábamos para terminar la primera vuelta (una primera vuelta desastrosa) en el octavo puesto. Jugábamos para engancharnos a Europa después de ganar en el Bernabeu. Todo parecía preparado para perder 0-2 y volver a la dura realidad.

Pero los que pensábamos eso no podíamos estar más equivocados. Sólo en 10 minutos, y sin dar tiempo a que el Espanyol se asentase en el campo, el equipo se pondría 2-0. Pero no sólo eso, dos goles a balón parado. Mikel Merino en el rechace de un córner y Willian José de Penalti tras una mano clara de David López.

El equipo encontraba a Januzaj con facilidad, que aportaba desborde y claridad. Mikel Merino y Luca Sangalli funcionaban metidos por dentro y la defensa volvía a dar sensación de fortaleza. Tanto es así que hasta pasado el minuto 30 no había tenido el Espanyol ni una ocasión importante. Eso sí, la primera que tuvo fue para dentro. Naldo, que llevaba desde 2017 sin marcar (su último gol fue en el Krasnodar, nuestro viejo amigo) remataba perfectamente un córner que entraba por la mismísima escuadra.

A partir de ahí, el equipo empezaría a venirse abajo. Merino e Illarramendi no mostrarían la contundencia necesaria ni en la contención ni en la salida para mantener el partido. Januzaj cada vez estaba más marcado y el equipo no lo encontraba. Así, poco a poco y gracias a un Melendo estelar, el Espanyol fue metiéndose cada vez más en el partido para terminar la primera parte 2-2 tras una jugada Made in Real que acababa con un gol en propia puerta de Diego Llorente.

La segunda parte pintaba mal, muy mal. El Espanyol parecía un equipo mucho más entero gracias a un centro de campo que brillaba mucho más que el nuestro. De hecho, en la segunda parte me atrevería a decir que, pese a la igualdad, el Espanyol se sintió mucho más cómodo en el partido. Sin embargo, alguna aparición de Merino y Januzaj servía para subir los ánimos de la grada. Y en una de esas Januzaj se la dejó a Mikel que, además de su gol, iba a sumar una asistencia con un pase para Willian José que recordaba a aquel de Carlos Martínez para Imanol Agirretxe en un partido que acabaría con el mismo resultado.

Y es que, pese a la expulsión de Merino, que no por ser justa cerraba la noche estelar de Del Cerro Grande a las tarjetas. El equipo supo aguantar y terminó el partido llevándose una victoria de mérito que hace el 6 de 6 para Imanol Alguacil y que deja imágenes para el recuerdo como el debut de Roberto López y, sobre todo, las imágenes de un Aihen Muñoz abriéndose la cabeza por el equipo y levantando al público de la grada gritando con rabia en el minuto 90 y tantos.

Ahora toca ir a Vallekas para seguir sumando, pues empezar la segunda vuelta ganando en una liga donde todo el mundo se va dejando puntos, es vital en la lucha por cualquier objetivo.

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