Imanol I de Anoeta

Cuatro derrotas seguidas, un Real Madrid en mala racha, cambio de entrenador. Hoy todo apuntaba a un gol de Vinicius en el minuto 1 seguido de un carro de goles de Lucas Vázquez, Casemiro, y Courtois a la salida de un córner.

Sin embargo, un hombre apareció para cambiar la historia de este club (empiezo a venirme arriba). Imanol Alguacil llegó hace poco más de una semana a una Real Sociedad convulsa. La idea de Asier Garitano no cuajó, desde la dirección tuvieron que deshacer su error. Así que al bueno de Imanol le tocó volver a jugarse el prestigio y el futuro en un puesto para el que ya dijo que no se veía preparado gracias al gran trabajo que en verano hicieron Jokin Aperribay y Roberto Olabe.

Pese a ello, Imanol agarró al toro por los cuernos, y al equipo por la pechera y, con la humildad que le caracteriza, empezó a trabajar con una idea en mente. El equipo tenía que ganar desde ya para quitarse problemas y empezar a alejarse de los puestos de descenso. Y el escenario no podía ser más terrorífico. El portero titular lesionado, sin lateral izquierdo, en el Bernabeu. Aún así Imanol iba a presentar en Madrid un once de bastantes garantías, con las principales novedades de Rulli y Aihen Múñoz, además de la sorpresiva entrada de Mikel Merino para acompañar a Illarramendi y Zurutuza.

Empezaba a rodar el balón y el asunto no podría coger mejor tono. Minuto 2, penalti de Casemiro a Mikel Merino. Willian José convertía y todo se ponía de cara. Pese a ello, el presagio seguía siendo malo, y el Madrid gozaría de varias ocasiones claras pero entre Rulli y la mala puntería de Benzemá el equipo conseguiría irse con ventaja al descanso pese a haber sufrido 40 minutos encerrado en su área y con pocas ocasiones de, aunque sea, pasar del centro de campo y poder gozar de una posesión de más de 1 minuto.

La segunda parte, sin embargo, empezaría de forma mucho más positiva que la dinámica de la primera y, desde los primeros compases, el equipo empezaría a tener oportunidades de ampliar la ventaja. El encuentro se convertiría en un correcalles, un partido de más ida y vuelta, mucho más vistoso para el espectador neutro, pero que al seguidor de la Real le dejaba la sensación de que más pronto que tarde el Madrid se aprovecharía de esa situación.

Sin embargo, guiados por un fantástico Merino, gracias también a ciertas acciones individuales de Adnan Januzaj y protegidos por un soberbio Gerónimo Rulli, el equipo daba la sensación de estar más cerca de anotar el segundo que de recibir el primero. Esta sensación se acentuó mucho más tras la expulsión de Lucas Vázquez y, pese a la salida de Merino, el equipo no iba a perder la dinámica. Así, tras varias contras mal cerradas, en el minuto 83, una gran asistencia de Willian José acababa con un gran cabezazo cruzado de un Rubén Pardo que vuelve a verse con opciones para jugar semana tras semana.

Aún así, y pese a tener el encuentro sentenciado, el equipo olió la sangre y tuvo varias contras más que también se cerraron fatal (un punto importante a mejorar) quizá por exceso de confianza en la jugada y por falta de confianza individual. El partido terminó con un fallo clamoroso de Willian José que, pese a marcar, dejó claro que todavía no está del todo fino de cara a puerta.

La segunda etapa de Imanol no podía empezar mejor y, ahora, querrá seguir sumando puntos en casa. Para ello la Real se enfrentará al Espanyol (que también viene de romper su mala racha) el día 14 en Anoeta.

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