Fiesta en Anoeta

‘Es un partido especial, aunque otros digan lo contrario’, esas eran las palabras de Mikel Oyarzabal segundos después de terminar un derbi en Anoeta que estaba marcado por una semana muy intensa fuera del césped. Como ya es habitual, las entrevistas a Iñigo Martínez y Yuri Berchiche para calentar el partido no podían faltar pero esta vez se les sumó, además, un tercer protagonista, un Iago Herrerin que, pese a ir por detrás en la tabla y sabiendo de la historia del partido, aseguraba que para nosotros puede que sí fuese un partido importante, pero que para ellos solamente era un partido más.

A esa importancia histórica se le sumaba, otro año más, la importancia clasificatoria. Ambos equipos estaban separados por un solo punto en la tabla y venían de rachas positivas. Por ello, ninguno de los dos entrenadores, que empezaron la temporada en Segunda B, iba a guardar nada. Ambos alineaban prácticamente lo mejor que tenían disponible y a priori parecía que el espectáculo iba a estar garantizado. 

El partido empezaba con Zurutuza acompañando a Illarramendi, con un Merino más adelantado. Y esa iba a ser una de las claves de la primera parte, pues después de dos partidos en los que parecía que el centro del campo no se encontraba, la primera parte del derbi fue de un control absoluto del equipo local. De menos a más, el partido empezaba con momentos de tanteo hasta que, en el minuto 16, después de un despeje, Mikel Oyarzabal iba a ganarle la partida a Dani García para plantarse delante de Iago Herrerín, que poco podría hacer ante el regate del 10, que finalizaba a puerta vacía.

A partir de ahí, el equipo fue creciendo más y más. No parecía que la urgencia de empatar fuese del Athletic, pues era la Real la que se hizo dueña del partido sin dar opción alguna de atacar a los visitantes. Pese a eso no llegaba la opción de cerrar un ataque de forma clara, faltaban ideas en la parte final del campo y la ocasión se la tuvo que inventar Willian José, que en el minuto 45 recogía un balón en la frontal y, sin estar orientado hacia la portería, la clavaba en la misma escuadra para poner el broche definitivo a un primer tiempo donde el equipo fue mucho más que el rival. 

Pese a este dominio, el partido no estaba ni mucho menos cerrado, y todos teníamos bastante claro que en algún momento el Athletic tenía que espabilar. Las opciones eran, o bien ir a matar el partido pero dar a los vecinos la opción de correr a la contra y explotar sus virtudes, o bien aguantar el resultado cerrando espacios y cediéndoles el terreno y el dominio. Imanol Alguacil apostó por este camino y no salió del todo mal, en vistas al resultado.

El equipo entonces cedió la posesión a un equipo que prefiere correr que pensar, las ocasiones no llegaban, los espacios se cerraban cada vez más y el crono iba completamente en su contra. Por suerte, siempre quedaba un último recurso, bombardear el área, que en algún momento algo caería. Y lo que cayeron fueron los despejes continuos de unos muy afortunados Raúl Navas y Diego Llorente, pero al final también cayó un penalti fruto de un mal salto de Raúl Navas y de una interpretación de Mateu Lahoz que… bueno.

Iba a tocar sufrir, pues Raúl García convertiría el rechace del penalti que detuvo Gero Rulli. El Athletic veía la posibilidad de sacar premio de un partido en el que para nada lo había merecido, pese a lo que dijese después el propio Raúl García. Sin embargo, entre el poco acierto y lo poco que quedaba en el crono, la victoria se quedo en casa de forma muy merecida. Y es que, pese a una segunda parte no tan brillante, el equipo fue superior en el cómputo general, dominando cuando tocaba y midiendo mucho mejor los tiempos del partido.

Victoria en un derbi que iba a terminar con algo de cachondeo cuando el propio Iago Herrerín, que esta misma semana había dicho que era un partido más, pareció entender lo que es un derbi y se fue a rematar la última jugada del partido, con poquita suerte pues el centro de Beñat se iba directamente fuera. 

Victoria para engancharnos al séptimo puesto, en el que empatamos con Valencia, precisamente el próximo rival, pues el equipo visitará el próximo domingo la capital del Turia en búsqueda de asaltar los puestos europeos por enésima vez (esperemos que con más fortuna).

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