Dudar cuesta puntos

Cuando por fin un año pensábamos que las realadas habían quedado atrás apareció el partido contra el Getafe para demostrarnos que éramos demasiado optimistas. Sin embargo, después del parón parecía que el equipo espantaba los fantasmas con dos victorias frente a Betis y Celta. A partir de ahí, recibir al Levante en casa y salir a jugar contra el Granada parecía un buen escenario para conseguir ubicarnos de forma sólida y permanente en la parte alta de la clasificación.

El Levante venía en una mala racha y con un murmullo en la grada que empezaba a dudar de su técnico, Paco López. Frente a ellos, Imanol Alguacil consideró que era un buen momento para introducir rotaciones (pese a tener un parón internacional cerca) e introducir en el once a Gorosabel, Sangalli e Isak, sacando del mismo a Portu, Zaldua, Willian José y, aunque no sacando, desplazando a Odegaard de posición para colocarlo en la banda.

El experimento no parecía malo en un primer momento, pese a tener a Odegaard fuera de sitio los primeros compases del partido fueron nuestros. Pero poco a poco el Levante, con una idea mucho más clara, empezaba a encontrar claridad a través de las botas de Enis Bardhi, que terminaría convirtiéndose, a la postre, en el principal dolor de cabeza de Imanol Alguacil. Y es que, después de empezar a dominar el partido, la clarividencia de Bardhi dio lugar a una gran jugada de los visitantes que terminó con golazo del macedonio ante el que poco pudo hacer un Alex Remiro que ya había sido salvador antes, y que volvió a serlo después.

Con 0-1 no parecía cambiar mucho el panorama, y la nula reacción de la Real dejaba entrever que estaba más cerca el gol visitante que el empate local. Y así fue, tras varias jugadas peligrosas de los valencianos y alguna muy buena intervención de Remiro, fue otra vez Enis Bardhi el que inventó un disparo que acabó en el larguero, permitiendo que en el rechace Borja Mayoral (que sólo parece capaz de meternos a nosotros) anotase un justo 2-0 que castigaba el invento de Imanol.

Al técnico no le quedaba otra que reaccionar con tiempo, y eso hizo en el tiempo de descanso corrigiendo su planteamiento para dar entrada a Willian José y a Portu por Le Normand y Sangalli. Y el gol no tardaría en llegar, dos minutos después del inicio del segundo tiempo el brasileño recortaba distancias en una jugada con un poco de fortuna. 

A partir de ahí el equipo tiró de corazón, aspecto en el que este año vamos sobrados, pero la falta de energías y un centro de campo formado en la práctica únicamente por Mikel Merino al que acompañaba Martin Odegaard hizo que la Real Sociedad no tuviese a penas ocasiones. Un remate alto de Willian José, otro de Isak y una jugada rocambolesca que acabó en palo de Portu fueron las ocasiones más claras de una Real Sociedad que puso más intención que fútbol en una segunda parte que, pese a todo, pudo acabar de otra manera si no hubiese sido por el show de un Melero López que no permitió jugar en ningún momento al equipo, sancionando cualquier mínimo contacto con falta y equivocándose una vez tras otra durante los últimos treinta minutos.

Pese a ello, y pese a la racha de 6 puntos de los últimos 15, el equipo sigue enganchado a la parte alta de la clasificación y tiene por delante a Granada y Leganés, dos partidos que, de ganarse, volverían a colocar al equipo rozando el cuarto puesto, o incluso dentro de puestos Champions.

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