De vuelta casi por navidad

Cinco partidos se habían disputado ya en el nuevo Anoeta. Cinco partidos sin que una afición acostumbrada a sacar la mayoría de sus puntos en casa pudiesen celebrar un triunfo de su equipo. Tres empates y dos derrotas era el saldo de la Real hasta hoy en su reformado estadio.

Pese a ello, lo peor de la temporada del equipo ya no eran los resultados, no demasiado buenos, sino la sensación de ser un equipo que no tenía muy claro lo que quería hacer su entrenador. Partidos aburridos en los que a penas pasaba algo y se terminaban empatando o perdiendo. Alguna victoria suelta sin a penas haberla merecido y unos cuantos minutos buenos acumulados durante toda la temporada.

Sin embargo, eso pareció cambiar en la segunda parte en el Ciutat de València. Tres goles que resucitaron a un equipo antes de un parón, y que parecen haber indicado el camino a seguir para los de Garitano. 

El equipo salió hoy con mucha más personalidad, una presión adelantada y organizada ante un rival que ayudaba bastante. Un equipo que tenía clara su referencia a la hora de lanzar los ataques y un Adnan Januzaj que parece haberse enfundado el traje de estrella sin demasiados problemas. 

El equipo asfixiaba la salida de un errático Celta, y poco a poco se veía venir el error que propiciaría el gol. Tras varias ocasiones y oportunidades de abrir el marcador, Willian José robaba un balón en la frontal del área y, pese a dos fallos del brasileño y de Juanmi, Oyarzabal terminaría reventando la red para marcar un gol que el equipo y Anoeta merecían.

En la segunda parte el plan parecía ser el mismo, y pronto llegaría el segundo gol de un Zurutuza que mantiene el nivel con el que terminó en Valencia. Eso sí, la magia la ponía, como en todo el partido Januzaj con un centro que era un regalo para el pelirrojo. Pocos minutos después los mismos protagonistas, y en los mismos papeles, estuvieron a punto de repetir, pero el cabezazo de Zuru se estrellaba contra el palo. 

A partir de ahí las revoluciones del partido bajaron, aunque el equipo tuvo aproximaciones para poder hacer el tercero. Sin embargo el perdonar, sumado a los cambios, consiguió que los gallegos se viesen con opciones de meterse en el partido. Quitar a Zurutuza para meter a Sandro no fue tan acertado como dar entrada a Merino, y ahí puede estar el único pero a Garitano, que casi le cuesta los tres puntos. 

Maxi Gómez metía a los visitantes en el partido en el minuto 82 y, otra vez, tocó sufrir. Pese a ello el equipo supo mantenerse y, para sorpresa de muchos, estuvo más cerca el 3-1 que el 2-2. Al final, victoria importantísima para la moral y para la clasificación, pues nos deja en octava posición, en la lucha por Europa. 

En otras victorias lo peor eran las sensaciones, hoy quizá sean lo mejor. Eso y la vuelta de un Merino que derrocha calidad. Con todos sanos el equipo empieza a carburar, y la única preocupación hoy son las salidas de Januzaj y Zaldua, que no parecen demasiado graves. 

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