A octavos vía golazos

Si algo teníamos claro cuando Asier Garitano firmó por la Real es que el técnico iba a apostar por la copa, o al menos, iba a intentarlo. Y obviamente eso fue lo que pasó en esta primera eliminatoria contra el Celta en la que el técnico de Vergara no ha dejado en ningún momento abierta la posibilidad de la catástrofe tan conocida por la Real en Copa.

Después de un primer partido no demasiado bueno donde lo mejor fue el resultado, el equipo ha ido creciendo semana a semana, y hoy se encontraba ante una bonita prueba para evaluar ese crecimiento. Asier lo sabía y ha decidido no especular con nada, que jueguen los mejores, con la única excepción de un Le Normand que ha superado con nota las dos pruebas que ha tenido.

Ni si quiera daba la posibilidad de jugar a un Gerónimo Rulli que parece condenado a ver cómo termina su etapa en el equipo desde el banquillo, pues Garitano apostaba por la seguridad de Moyá para seguir cubriendo la portería del equipo.

El partido, además, empezaba fuerte, se veía una Real convencida de sus opciones de pasar e intentando exprimir al máximo sus virtudes, que cada semana son más. Así iba a llegar pronto el primer golazo de la noche, Mikel Oyarzabal a la salida de un córner, sin pensárselo, colocaba el balón todo lo lejos posible de un Sergio Álvarez que poco podía hacer ante el que posiblemente sea uno de los goles de la Copa.

A partir de ese momento el equipo no iba a echarse atrás, sino que iba a buscar el segundo gol, que terminaría cayendo gracias al jugador con más calidad y desparpajo de la plantilla. Adnan Januzaj volvía a sacar la varita para poner el 2-0 en el marcador con un tiro que entró, otra vez, por la mismísima escuadra.

Con el 2-0 el partido entraba en la zona en la cual Asier Garitano se siente más a gusto, y empieza a parecer complicado que alguien marque varios goles a este equipo o que den la vuelta a un marcador que estaba apretado. Zurutuza por Zubeldia a principio de la segunda parte, revoluciones bajadas y posicionamiento casi perfecto para no permitir que el Celta crease peligro más allá del balón parado. Ni si quiera la entrada de Maxi Gómez y Aspas ponía en verdaderos problemas al equipo.

Al final, un 2-0 y un pase a octavos que sabe muy bien por el resultado y las sensaciones, por el partido de Le Normand y por ver que todos carburan un poco más cada semana. El único pero del encuentro ha sido una aparatosa caída de Héctor Moreno.

Este fin de semana vuelve la Liga a Anoeta para jugar frente a un Valladolid que lleva 5 partidos de Liga sin ganar.

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