El Olentzero llega a Rusia

!!!! Así, no !!!. Una inocente y dadivosa Real Sociedad, ha caído merecidamente esta tarde por 3-1 ante el Zenit de San Petersburgo, en el estadio Krestovski, en la segunda jornada del Grupo L, de la UEFA Europa League 2017-2018.
Ante todo, quiero decir que estoy absolutamente convencido de que esta derrota que podría entrar en el guión, no va a comprometer en absoluto la clasificación de la Real para los 16º de Final, pero estamos obligados a reflexionar profundamente si no queremos que este mal que arrastramos se convierta en una enfermedad crónica.

No es comprensible que cuando aún no hemos llegado a finales de septiembre hayamos encajado la friolera de 16 goles, que en los últimos 4 partidos, mantengamos una indigna tendencia de recibir 3 goles por partido, y sobre todo no es normal, regalar el partido al rival, con errores impropios de un equipo profesional.
Si todo transcurre con normalidad, en Navidades, la Real estará viva en las tres competiciones. En nuestras manos está reforzar con inteligencia nuestra plantilla, porque siendo sinceros, hay jugadores que no tienen nivel para vestir nuestra camiseta.

Si queremos soñar con que en la primavera de 2018, cumplamos el sueño que todos deseamos, necesitamos savia nueva en puestos puntuales que parece evidente no están suficientemente cubiertos en número, por jugadores de garantías.
Me dolería mucho que un equipo al que adoro y que ha recuperado su ambición natural, no sea capaz de dar ese pequeño paso hacia adelante que requiere para intentar ser campeón, por una simple cuestión de candidez.

En mi modesta opinión, la Real hoy no ha hecho un mal partido ante el Zenit. Ha acaparado más del 60% de la posesión (el 70% en la primera parte), ha tenido más ocasiones que el líder de la liga rusa, ha buscado siempre la portería del rival, pero ha caída en la trampa tejida por Roberto Mancini.
El técnico italiano nos tenía muy bien estudiados, y sabía que para vencernos debía hacer lo mismo que el Levante y el Valencia: esperarnos atrás y aprovechar nuestros errores. Y la historia desgraciadamente ha vuelto a repetirse de una forma aún más aparatosa, por lo llamativo de los dos errores que nos han condenado.

Centrándonos en la crónica del partido, el Krestovski Stadium ha recibido con expectación a nuestra Real. Una magnífica entrada, en el contexto de una joya arquitectónica que incluso ha sacado a relucir su techo retráctil, para hacer que la Real por primera vez en su historia sintiera lo que es jugar un partido sin aire libre.
Eusebio esta vez sí, decidió experimentar con unas profundas rotaciones, sobre todo al formar un centro del campo y una delantera inéditas. Rubén Pardo, Canales, Januzaj, o Bautista entraban en el once inicial, para dar descanso a jugadores como Illarramendi, Willian José o Juanmi.

Creo que Eusebio hizo lo correcto, porque este domingo nos jugamos ante el Betis más que lo hoy estaba en juego en San Petesrburgo, aunque al final esta estrategia haya dejado al descubierto las carencias de muchos jugadores que conforman nuestra segunda línea.
Mancini, por su parte, puso a su equipo de gala, acreditando en hechos, las cariñosas palabras que ayer pronunció sobre nuestra Real Sociedad a la que elevó a los altares.

Los primeros instantes fueron esperanzadores. La Real mostró irreverencia, desafiando al Zenit, llegando al área rival, aunque con posesiones excesivamente largas.
Pero pronto, llegaría el primer regalo del Olentzero “txuri urdin”, que esta tarde ha querido convertirse en Ded Moroz (el Santa Claus ruso). Corría el minuto 5, cuando una peligrosa combinación entre Aritz Elustondo y Xabi Prieto, acaba con el balón a la posición de Rubén Pardo. El medio riojano incomprensiblemente realiza una asistencia horizontal hacia la posición de Rigoni que remata potente desde fuera del área haciendo inútil la estirada de Gero Rulli, que en mi opinión, pudo haber hecho algo más para evitar el gol.

El debate sobre Rubén Pardo se ha convertido en cansino. Ya no es una cuestión de defensores o detractores, sino de hacer una valoración tan pausada como objetiva. A Ruben Pardo se le ha acabado el crédito. Son demasiados años con el logotipo de eterna promesa. Ni Montanier, ni Arrasate, ni Moyes, ni Eusebio. Ninguno ha visto cualidades suficientes en Rubén para poder jugar con asiduidad en la Real. No quiero poner en la picota a un jugador, pero es mejor una retirada a tiempo buscando un destino nuevo que le permita encontrar confianza, que reiterarse en un sinsentido que sólo causa perjuicio a las dos partes. Por el bien de Rubén y la Real, nuestros destinos deben separarse.
Este error de Rubén condicionó el partido, aunque la Real siguió manteniendo el estéril control del balón, que se perdía en centros y córners que no tuvieron recompensa. El Zenit se sentía en su salsa, defendiendo su meta, y con el marcador a favor.

En el minuto 23, el Olentzero ruso volvería a emerger. Aritz Elustondo hace una mala asistencia, el Zenit bombea un balón, Rulli mide mal su salida, siente vergonzosamente como el esférico le pasa por encima de su cabeza tras botar en el césped, y Kokorin no tiene más que remachar suavemente a la red de una desprotegida portería.
Mal Aritz, y muy mal Rulli, que sigue descolocándonos con su irregularidad, siendo capaz de lo mejor y de lo peor. De héroe ante el Levante, a villano ante el Valencia y sobre todo hoy en San Petersburgo.
Con el 2-0 en contra, temimos una sangría de goles del Zenit, y más aún cuando en el minuto 32, Paredes en un cabezazo encontró la cruzeta, estando muy cerca de marcar el 3-0.

La Real no obstante, mantuvo su actitud constante de mirar hacia adelante, y tras una aviso de Alberto De la Bella (correcto partido del lateral catalán), llegaría en el minuto 41, el gol de la Real. Sergio Canales que ha estado muy activo, centra con precisión al área de Lunev, apareciendo la portentosa figura de Diego Llorente que cabecea a la red.
4º gol del central malagueño que se ha convertido en el increíble pichichi de la Real. Diego Llorente sigue brillando partido a partido, y es de los pocos que se está salvando de la quema a la hora de enjuiciar nuestra labor defensiva, porque hoy también ha salvado varias jugadas de peligro del Zenit anticipándose a los rivales.

Este gol nos dio ilusión de cara a la segunda parte. La Real seguía dominando, y Januzaj en el minuto 58 pudo marcar el 2-2, pero el belga definió de una forma pésima. A pesar de que técnicamente deja algunos detalles interesantes, Januzaj sigue sin explotar. Parece una figura de porcelana bella por fuera, pero vacía por dentro.
Dos minutos después (en el 60) el Zenit no fallaría. Un buen centro de Ivanovic desde el pico del área era aprovechado por Kokorin que sin oposición cabeceó a la red. Era el 3-1 y nuestras esperanzas se diluían.

Eusebio decidió dar entrada a Willian José, Juanmi e Illarramendi, y la Real ganó en verticalidad. Willian José en un medido cabezazo tuvo cerca marcar el 3-2, Juanmi marcó un gol que fue incorrectamente anulado por el trencilla alemán André Marriner, además de apoyar atrás, mientras que Illarra dio algo de más criterio a nuestro juego.
Sin embargo, a medida que las manecillas del reloj avanzaban, la Real fue tirando lentamente su toalla. En los instantes finales, hubo alguna ocasión aislada para ambos equipos, pero el pescado estaba vendido, y la Real caía en San Petersburgo.

En el otro partido de nuestro grupo L, el Rosenborg ha vencido por 3-1 al Vardar en Lerkendal, con lo que la clasificación queda encabeza por el Zenit con 6 puntos, la Real y el Rosenborg sumamos 3, y el Vardar es colista con 0 puntos.
A pesar de la derrota, si la Real hace sus deberes y suma los 6 puntos ante el débil Vardar, seguramente pueda sellar su clasificación para 16º en el estadio del Rosenborg, e incluso tener opciones matemáticas de ser primera de grupo en la última jornada en la que recibiremos al Zenit en Anoeta.

De todos modos, aunque la vida de la Real en la UEFA Europa League no corre peligro de que se extinga antes de Navidades, y que mucho más grave ha sido lo que le ha ocurrido a nuestros vecinos vizcaínos esta tarde ante el Zorya Luhansk en San Mamés, debemos mirar a lo nuestro, tomar nota, e intentar solucionar de una vez por todas nuestros problemas de fragilidad defensiva.
Tenemos a un gran entrenador que hoy ha hecho una sincera autocrítica, y una buena plantilla, pero tenemos que valorar la necesidad de reforzarnos dentro de dos meses, si queremos mantener la competitividad, y si no es posible, buscar el modo de que con estos mimbres, la Real vuelva a ser segura.

Arrastramos ya 4 derrotas consecutivas en competición oficial, y aunque esta tarde, la Real ha seguido unos patrones valientes en San Petersburgo, el caché europeo no se consigue sólo con esbozos, sino con madurez y responsabilidad.
Rusia, tres años después nos vuelve a traer amargor, aunque a diferencia de la tarde de Krasnodar, ahora seguimos vivos, y si interpretamos correctamente lo que ha pasado en San Petersburgo, y tomamos las decisiones correctas, puede que a la larga, esta derrota nos haga ser más fuertes en el futuro.

Ahora solo queda en pensar en el partido ante el Betis de este domingo en Anoeta. Será la última estación antes del parón por los compromisos de las selecciones. Sólo vale ganar, y a ser posible sin encajar ningún gol, para acabar de una vez por todas, con esta infausta racha.
Queremos que el Olentzero llegue en Navidades, y no que se pasee en septiembre como esta tarde en tierras rusas. Abandonemos la ingenuidad, y recuperemos la picardía y la practicidad.
Animo Real !!!!!!!!!

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