Mucho trabajo por hacer

Nada nuevo bajo el sol. Nuestra Real Sociedad cosechó en la tarde de ayer un empate a cerp ante la Sociedad Deportiva Éibar, en el estadio de Ipurúa, en un insípido derbi en que el nuestro equipo no remató ni una sola vez entre los tres palos de la portería de Dmitrovic.

A pesar de la buena voluntad mostrada por nuestro nuevo entrenador Imanol Alguacil a lo largo de estas dos semanas en Zubieta, nuestros jugadores, principales responsables del desastre de esta temporada, hoy han vuelto a mostrar una falta de intensidad y una escasez de ideas en la elaboración de juego con las que resulta imposible ser competitivos.

Al menos nos queda el consuelo de que el Éibar tampoco se ha mostrado especialmente inspirado (a pesar de haberse hecho merecedor de la victoria), y cierto oficio mostrado por la zaga y el portero realista, nos ha permitido sumar nuestro primer punto en la historia de los derbis guipuzcoanos en Ipurúa.

En una tarde agradable de domingo, el estadio armero se cubrió con sus mejores galas, sin prácticamente ningún asiento libre en sus gradas, y una nutrida representación de seguidores realistas en la esquina de uno de los fondos.

Había expectación por conocer la primera alineación de Imanol Alguacil, y hay que agradecerle al menos su valentía, al intentar ofrecer una variante táctica, aunque no haya tenido el resultado deseado.
El 4-3-3 de Eusebio fue sustituido por un 4-2-3-1. Con Moyá en la portería, en nuestra línea de cuatro, apostó por Aritz Elustondo y De la Bella en las bandas, con Navas y Llorente como centrales. Doble pivote formado por Illarramendi y Zurutuza, con las bandas ocupadas por Juanmi y Odriozola, con Oyarzabal en el centro, y Willian José como único punta.

La primera parte fue desalentadora por parte de la Real. La renuncia a la posesión (el Éibar acaparó más del 60% de dominio del balón), no trajo consigo una mejora en el juego directo.
Nuestra Real ni creaba, ni presionaba, ni tiraba a puerta, ni jugaba con un mínimo criterio. Errores constantes en los pases, falta de profundidad por las bandas (salvo alguna aparición fugaz de Odriozola, como siempre de lo poco salvable de la Real), y una sensación de dejar pasar el tiempo como si ni tan siquiera nuestros jugadores quisieran lavar la imagen de su pésima temporada.

El Éibar por su parte, con más amor propio, y sobreponiéndose a la lesión de Charles, contó con suficientes ocasiones de peligro para adelantarse en el marcador:
– Un remate de Pedro León que salio fuera por muy poco.
– Un disparo desde el borde del área de Jordán que obligó a lucirse a Moyá.
– Un error en la salida de Moyá que acabó con un centro-chut raso que se paseó sobre la linea de gol.

Tras un descorazonador primer acto, el decorado cambió ligeramente al inicio de la segunda mitad.
Los minutos del 45 al 60, fueron de mayor inspiración por parte txuri urdin, con algún chut lejano y tímido, y con la única ocasión certera de toda la contienda que pudo hilvanar la Real, con un medido centro de Odriozola, hacia la posición de Willian José que, sólo en el área pequeña, remató incomprensiblemente a las nubes cuando ya celebrábamos el 0-1.

Tras esta fugaz ráfaga de lucidez, la Real volvió a dar un paso atrás frente a un Éibar que merodeó nuestra área, aunque sin demasiada puntería en los centros y en los remates. Un disparo raso de Pedro León bien detenido por Moyá fue su mejor oportunidad.

En lo que respecta a los cambios, la entrada de Januzaj por Juanmi dio más verticalidad a nuestro juego, aunque el belga sigue sin despuntar, Agirretxe sólo estuvo 15 minutos en el césped, y la entrada en los instantes finales de Zubeldia por Illarramendi, más que el efecto reacción, tenía como objeto evitar una segunda posible tarjeta amarilla del mutrikuarra que volvió a estar gris, y que se perderá el próximo partido ante el Girona por acumulación de tarjetas.

Y así concluyó un derbi monótono, que no sólo no ofreció calidad futbolística, sino que ni siquiera tuvo momentos de pasión o entrega.
El inicio de la etapa de Imanol en el banquillo donostiarra ha sido tibio, ya que la imagen de la Real no ha experimentado ninguna mejoría, pero por lo menos ha conseguido salir indemne en su debut, con un punto en uno de los estadios más difíciles de la liga.

Con este empate, la Real sigue ubicada en el 15º lugar, anclada en el vacío emocional de la ausencia de objetivos ilusionantes. Afortunadamente, el calendario sigue deshojándose, y ya sólo nos quedan 8 episodios más para que concluya la temporada más larga y triste de la última década.

Quizás, en algún momento de esta interminable travesía por el desierto que nos resta hasta cruzar cabizbajos la línea de meta, algún jugador realista nos sorprende pronunciado esa honrosa palabra llamada “perdón”.
Más allá de la deficiente planificación deportiva, o del inmovilismo táctico mostrado por nuestro anterior entrenador, hoy ha vuelto a quedar de manifiesto que hay un mal que sólo reside en la conciencia de nuestros jugadores, y que se llama “falta de actitud”.

Seguramente, nuestros futbolistas regresaron contentos a casa, publicaron alguna foto de grupo en Twitter con una amplia sonrisa en sus rostros, valorarán este pírrico punto, recurrirán a los eternos tópicos en sus declaraciones, volverán a su “hacendoso” trabajo diario en Zubieta, y firmarán orgullosos miles de autógrafos solicitados por bienintencionados seguidores realistas.

Pero bajo esa túnica de falso compromiso, se esconden unos “servicios mínimos” que están haciendo el mayor daño que se le puede hacer a una afición: “que muchos empiecen a desconectar”.
Ayer, presencié el partido en una cafetería de Errenteria con tan sólo un puñado de seguidores a mi alrededor que se podían contar con los dedos de una mano. Las terrazas contiguas a dicho bar presentaban en la calle un lleno absoluto, con demasiadas personas pendientes de cualquier cuestión ajena a la causa realista. Muy triste.

En fin, mucho trabajo le queda por hacer a Imanol Alguacil (o en su caso al que este verano le suceda), para revitalizar a una Real cuya única fuerza reside a día de hoy en los aficionados que seguimos, semana tras semana, acompañando contra viento y marea a este sufrido sentimiento que nunca dejará de estar presente en nuestro corazón.

Ánimo Real

Puntuación de los jugadores (de 0 a 10)
Moyá 5
De la Bella 3
Diego Llorente 5
Raúl Navas 5
Aritz Elustondo 4
Odriozola 6
Illarramendi 2
Zurutuza 2
Oyarzabal 3
Juanmi 2
Willian José 2
Januzaj 3
Agirretxe 3
Zubeldia (pocos minutos)

Clasificación general tras 40 partidos (30 en liga + 8 en UEFA + 2 de Copa del Rey)
Illarramendi 227
Odriozola 210
Oyarzabal 203
Canales 196
Xabi Prieto 195
Willian José 191
Januzaj 166
Rulli 157
Diego Llorente 160
Zurutuza 153
Zubeldia 146
Juanmi 144
De la Bella 104
Aritz Elustondo 97
Iñigo Martínez 89
Vela 80
Bautista 78
Kevin 76
Raúl Navas 78
Agirretxe 48
Gorosabel 34
Moyá 32
Héctor Moreno 25
Ruben Pardo 19
Guridi 17
Toño Ramírez 15
Guevara 6
Carlos Martínez 1

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