Imparables hacia la gloria

No quiero dejar de soñar nunca contigo. Nuestra Real Sociedad ha logrado este mediodía una histórica victoria por 2-4 ante el Deportivo de La Coruña, en el estadio de Riazor, en una nueva exhibición de pegada, fortaleza mental y espíritu ganador del equipo txuri urdin, que le permite seguir coliderando la clasificacion junto al Barcelona.
Nadie puede detener el hambre de gloria de esta Real. Nadie juega mejor. Nadie marca más goles. Nadie cree más en sí misma, como lo hace nuestra Real.

Aún estamos en la jornada 3, pero la Real y sus aficionados seguimos soñando juntos por alcanzar una gloria cada vez menos utópica y más real.
Podrán decir que estamos locos, pero no queremos que nadie nos despierte. Como diría Enrique Mendoza: “el sueño de los locos de hoy, es la realidad de los cuerdos del mañana”. La Real sigue dándonos argumentos a los que no buscamos límites, sino metas, y sin duda, en estos momentos, el equipo donostiarra transmite una felicidad infinita que nos hace sentirnos invencibles.

Este domingo teníamos una cita con la historia. Una victoria suponía igualar lo que sólo pudo hacer la Real Sociedad 1981-1982: encadenar tres triunfos en los tres primeros partidos de liga, y con el mérito adicional de que dos de ellas fueran a domicilio.
Y la Real lo ha vuelto a conseguir. Y lo ha hecho como un equipo grande. Arrasando al principio, y sobreponiéndose a la fase más delicada del partido, gracias a su convencimiento de que era mejor equipo que el Deportivo, y a que era cuestión de tiempo, que esa superioridad volviese a cristalizarse en el marcador.

Centrándonos ya en el desarrollo del partido, Eusebio, con la inteligencia que le caracteriza, alineó a su equipo de gala, con sólo dos variaciones: Íñigo Martínez y Januzaj suplían a los lesionados Raúl Navas y Mikel Oyarzábal. Propusimos en nuestra previa, no hacer rotaciones, y el técnico de La Seca apostó por la vía de los ganadores, la que no se pone la venda antes de la herida, y la que gana las guerras.
Claramente podríamos distinguir en el encuentro de esta mañana, tres actos, cual se si se tratase de una dramática obra de teatro con final feliz.

1ª ACTO: La Real arrasa Riazor

Nuestro equipo ha iniciado el encuentro como si fuera un torbellino, y esto no es fruto de la casualidad. En la temporada pasada, repetimos por activa y por pasiva, que la Real nos tiene gratamente acostumbrados a iniciar sus partidos, de una manera rompedora.
Es lo que tiene ser un equipo que nunca recula. La sangre de nuestros jugadores hierve desde el segundo inicial, y lo de hoy, ha alcanzado la máxima expresión.

No habíamos llegado al minuto 2, cuando la Real saca rápidamente una falta en corto, Xabi Prieto con ese toque de seda centra al área, y Juanmi en posición acrobática remacha a la red. Tercer gol del malagueño en su tercer partido de liga. Los que en su día le discutían hace tiempo que quedaron enmudecidos. La ardilla de Coín cada vez se asemeja más a la mejor versión de Nihat Kahveci en la temporada 2002-2003.
Poco segundos después de sacar de centro, la Real recupera el esférico, fuerza un córner, y a la salida del mismo, Asier Illarramendi con un disparo seco y letal desde fuera del área, vuelve a batir al desesperado guardameta Tyton.

Era el minuto 3, y la Real ya ganaba 0-2 al Deportivo. Un huracán de carne y hueso había arrasado Riazor, y los aficionados realistas que veíamos el partidos, gozábamos emocionados de semejante espectáculo.
Al cuarto de hora, Januzaj tuvo en sus botas el 0-3, pero su remate salió ligeramente desviado. Impresionante debut del futbolista belga, cuyos detalles técnicos no exentos de entrega, me han dejando realmente impresionado.

2º ACTO: La reacción del Deportivo

Tras 20 minutos de acoso realista, el encuentro entraría en un escenario distinto. El Deportivo recuperó el pulso, e incluso se atrevió a discutir la posesión a la Real. Durante los últimos 25 minutos del primer período, debo reconocer que los coruñeses embotellaron a la Real en su área, y ahí quedaron al descubierto los pocos puntos débiles que tiene atrás nuestra escuadra
El Deportivo empezó a encontrar demasiados huecos en nuestra zaga. En el minuto 27, un pase en largo de Schaff permitó a Mosquera idear una letal volea que hizo imposible la estirada de Rulli. Era el 1-2.

La Real había perdido su sitio en el césped, aunque Odriozola con sus colosales internadas desde el área derecha, nos daba algo de vida en ataque.
Los últimos instantes del primer periodo fueron angustiosos, y a duras penas pudimos mantener la ventaja, con unos jugadores realistas desgañitados por algunas decisiones incomprensibles del colegiado Munuera Montero.

El descanso no sirvió para atemperar a un Deportivo en el minuto 50, lograría empatar justamente la contienda gracias a un gol de Andone.
Todo hacía indicar que el Deportivo, podía culminar la remontada, y que el sueño del liderato de la Real podía esfumarse, pero nada más lejos de la realidad.

3º ACTO: La fortaleza mental de una Real superior

En otros tiempos, la Real tras pasar de un 0-2 a favor a un 2-2, se hubiera hundido. Pero hace tiempo que se extinguió la época del miedo y la mediocridad. La Real ahora, es sabedora de su potencial, y el intento de remontada del Deportivo le sirvió para espolearse.
Cada equipo quedó retratado. El Deportivo echó el freno, y parecía dar por bueno el 2-2. La Real en cambio, decidió ir a por la victoria, como ya lo hizo en Vigo, cuando todo parecía ponerse en cuesta arriba.
Desde el minuto 50, la Real se hizo con el control absoluto del partido. Poco a poco fue rodeando a su presa, sin prisa pero sin pausa. Eusebio decidió mover el banquillo dando entrada a Canales, Diego Llorente y Carlos Vela.

La Real buscaba con ahínco el gol. Pudo llegar en un disparo de Januzaj que sacó un defensa con el portero ya batido Pudo llegar también un cabezazo de Willian José, o en un remate de Íñigo Martínez.
Pero habría que esperar al minuto 82, en homenaje al equipo realista de la liga 81-82, con el que desde hoy compartimos el récord del mejor inicio liguero de la historia. La Real bota un córner, el balón llega al corazón del área, y el debutante Diego Llorente con un toque sutil, deposita el esférico en la red. Era el 2-3 que celebremos a lo grande.
Primeros minutos de Diego Llorente con la Real, y primer gol. Este es el compromiso de una plantilla en el que nadie sobra, y todos aportan.

En plena euforia, aún nos restaba poner la guinda de la mañana. Don Asier Illarramendi en una formidable jugada individual se va de varios rivales, y bate al portero deportivista. ¿Hay algún centrocampista en esta liga más valioso que nuestro Asier? El mutrikuarra ya no sólo guía sino que también ejecuta.
Con el 2-4, las palabras “The End” ponían el epílogo a nueva obra maestra de nuestro equipo. El telón se cerraba, los actores volvían al camerino, y los aficionados realistas dichosos seguimos sumergidos en nuestros dulces sueños.

Por primera vez en su historia, la Real marcaba 4 goles en Riazor, y se tomada cumplida vendetta del 5-1 de la temporada pasada, como en su día hizo también con el Sporting.
Pero lo más importante es que tenemos ya 9 puntos en la clasificación, con un pleno de victorias, y con 10 goles marcados (media de 3,33 goles por partidos). Sólo el Barcelona se atreve a seguir nuestro ritmo.

La Real sigue siendo la sensación de esta liga, a pesar de la indiferencia generalizada de muchos medios.
En verano, los sanedrines mediáticos ponían en el altar al Valencia de Marcelino, se centraban en el Betín de Setién (con el típico comentario castizo de qué arte tiene este equipo), decían que el Villarreal podía ganar un título, hablaban de Míchel y su Málaga, o de Sánchez Flores y su Espanyol. Y por supuesto el monopolio informativo del tridente billetero no tomaban en consideración a nuestra Real.

Pues aquí estamos. Líderes y hambrientos de gloria. La Real nunca va de farol. Ya lo demostramos en los 80, y hace 15 años. Si tenemos que bajar de las nubes, lo haremos, pero en estos momentos, nadie nos puede privar de gozar de este momento. Seguirán sin querer hablar de nosotros, pero llegará el día en que con el rostro desencajado no tengan más remedio que rendirse avergonzados a la evidencia.
La Real, nuestra pasión, nuestra reina, nuestra esperanza y nuestra ilusión de cada fin de semana, sigue instalada en el trono de esta liga.
Illarrramendi nos evoca a Xabi Alonso, Juanmi a Nihat, Willian José a Kovacevic, Zuru a Aranburu, Rulli a Westerveld, y así un largo etc. Son otros tiempos, son otros jugadores, son otros rivales, pero también son los mismos sueños.
Y esta felicidad no tiene fin. La semana que viene, disfrutaremos el jueves en Anoeta ante el Rosenborg en nuestro regreso a la UEFA Europa Legue, y el domingo en un partido que se avecina épico ante el Real Madrid (ya es hora de que los merengues recuerden que San Sebastián siempre ha sido y será su infierno deportivo).
La Real nació para alcanzar la gloria y por ella lucharemos siempre.
Aupa Real eta mila esker gaur, bihar ta beti !!!!!!!!!!!!

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