Un equipo mediocre

En primer lugar puntualizar que el título de este artículo hace referencia a una fotografía en un momento puntual de un gran equipo, de un equipo histórico con más de 100 años de vida que ha celebrado grandes gestas y superado momentos muy críticos.

Cierto es también que esta fotografía puntual, se viene repitiendo cada vez con más frecuencia en los últimos tiempos. Y la sucesión de estos fotogramas, enlazados uno tras otro, se ha convertido en un cortometraje de terror para los aficionados txuriurdines.

Directiva mediocre

El partido contra el Getafe, no es sino la culminación de un despropósito perpetrado por la directiva de la Real Sociedad, como consecuencia de un sinfín de decisiones erróneas y un desconocimiento total del significado del club y el sentimiento que provoca en toda Gipuzkoa y en muchos aficionados más allá de las fronteras de nuestra pequeña provincia.

No es cuestión de enumerar cada una de las equivocaciones en las que, a mi entender, ha incurrido la actual directiva, con su presidente Aperribay como máximo exponente, pero sí quiero detenerme en las que considero más destacables.

En primer lugar, la falta de independencia es sin duda alguna el mayor lastre que arrastra el mandamás realista. La obligación de seguir el dictamen establecido por dirigentes en la sombra, ha derivado en una falta total de exigencia como institución y en su relación con los jugadores. Hemos sido testigos de como año tras año, los objetivos poco ambiciosos han frenado el crecimiento del equipo, y cuando ha habido que exigir retos mayores, la falta de contundencia ha liberado a los jugadores de las responsabilidades adquiridas al vestir la camiseta a rayas txuriurdin y al portar el escudo de este club.

Otro de los grandes desaciertos ha sido la elección y persistencia en la figura del Director Deportivo. Es difícil saber los motivos por los que Lorenzo Juarros fue el elegido, y más grave aún, por qué continúa en ese cargo de vital importancia en la Real Sociedad. ¿Acaso se le debe algo a Loren?

Como Director Deportivo, la gestión de Lorenzo Juarros ha sido mala, por mucho que se nos intente vender lo contrario. Con un cheque en blanco, que muchos otros hubieran querido en otras etapas del club, no ha sabido, por ejemplo, dar con un delantero centro que nos aporte lo más deseado en el fútbol, el gol. Durante tres temporadas seguidas, y dilapidando millones de euros como si no arrastráramos los coletazos de un proceso concursal en la memoria reciente, han desfilado por nuestro vestuario delanteros de escaso rendimiento y casi nula efectividad.

Y los fichajes de mayor relumbrón no son obra del responsable del área deportiva, sino arrebatos de presidente de Don Jokin, que ha querido incorporar al equipo algo de lo que no ha sabido aportar el Director Deportivo.

Eso sí, a la hora de asumir o asignar responsabilidades en caso de no cumplir objetivos, el silencio por parte de la directiva es similar al de tantos aspectos que rodean a este club, que está a la cola de los clubes de la LFP en cuanto a transparencia informativa. ¿Hay algo que esconder?

Jugadores mediocres

Pero nadie de los que seguimos y vemos habitualmente a la Real vamos a pensar únicamente en los gestores del club como los responsables del disparate que casi domingo a domingo vemos bien sea en Anoeta o bien en cualquiera de los campos en los que juega el equipo guipuzcoano.

Los jugadores son, inequívocamente, los otros grandes responsables de los males que aquejan al aficionado realzale. Encumbrados como superhéroes a las primeras de cambio, los jugadores viven en un edén de paz y tranquilidad, de desidia y dejadez, de permisividad y de connivencia; pero sobretodo de inconsciencia e irresponsabilidad a la hora de tener que devolver a la afición todo lo que ella les da y los sacrificios que por ellos y por el equipo es capaz de hacer.

Cobrando insultantes cantidades de euros, en muchas ocasiones insultante es el rendimiento que muestran en el terreno de juego. Como niños mimados, juegan con los sentimientos de la gente que espera de ellos el compromiso y la implicación que se les presupone.

Da la sensación que no son conscientes de que representan el sueño que gran parte de los niños guipuzcoanos tienen y que la mayoría no ven cumplido, y que desde la grada incrédulos no pueden comprender los motivos de una evidente falta de actitud que sólo se entiende por una ausencia de autoexigencia que se convierte en un menosprecio a años y años de historia del club.

Y no señores, no. Victorias como la que se consiguió contra el Barcelona, no os redimen. Ese tipo de victorias hacen que los aficionados vean que lo que ellos sueñan es posible, que no somos pequeños por mucho que os empeñéis en tratar de demostrarlo. Pero también son conscientes que al final son 3 puntos, los mismos que dejasteis escapar contra el Getafe.

AUPA ERREALA!!!

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