Tenía que llegar

Tenía que llegar y llegó. Tras siete encuentros consecutivos sin conocer la derrotada contra el barcelona en Anoeta en competición liguera, esta vez el conjunto txuri urdin tuvo que incar la rodilla ante el conjunto catalán, que tuvo que remontar un dos cero en contra. Tuvo que ser ésta temporada, cómo no, dónde en ésta primera vuelta a nuestra Real no le está saliendo casi nada bien. Y còmo no, perdió contra el conjunto de “txingurri” Valverde, encajando nada más y nada menos que otros cuatro goles. Siendo el conjunto catalán, no es de extrañar que metan cuatro goles, lo realmente preocupante es que cualquier conjunto ha podido meter goles como churros al conjunto entrenado por Eusebio Sacristán, 34 en esta primera vuelta que es una barbaridad.

A decir verdad, yo personalmante, no tenía demasiadas esperanzas en que la Real pudiera sacar nada positivo en el partido del domingo. Pero como en todos los encuentros en dónde juega la Real, empecé a ver el partido con toda la ilusión del mundo. Y la ilusión iba aumentando, cuándo veía que la Real se ponía dos goles por delante, que debieron ser tres porque el árbitro nos anuló uno totalmente legal, y estaba cuajando una gran actuación contra el mejor equipo de la liga.

Pero como nos pasa en casi todos los partidos de ésta temporada, apareció el error defensivo, dónde Luis Suárez pilla la espalda a la defensa y asiste a Paulinho, que remata a placer para acortar distancias antes del descanso. A la vuelta de vestuarios, el conjunto catalán fue amo y señor del encuentro,  Ernesto Valverde adelantó las líneas del equipo y anuló totalmente el juego txuri urdin, y se impusó con cierta comodidad por dos goles a cuatro.

Quisiera destacar, que Valverde supo cambiar la dinámica del encuentro tras el descanso. Y aunque la propuesta de Eusebio funcionó en la primera parte, una vez más no tuvo respuesta por parte del entrenador de La Seca, cuando la Real estaba perdida en la segunda parte. Es verdad que también tuvo un gran contratiempo con la lesión de David Zurutuza, pero la falta de recursos del técnico vallisoletano lo está padeciendo el equipo durante toda la temporada.

Y reflexionando éste tema, y echando un vistazo a los partidos que han disputado el conjunto donostiarra y el catalán, he llegado a la conclusión, que la clave ha estado en los banquillos. El Barcelona siempre ha llegado a Donosti, y éste año también, como claro favorito, avalado por su juego combinativo la gran posesión de balón, el tiki-taka y el estilo no se discute. Y ahí es dónde los entrenadores de la Real han ganado la batalla, sabían cómo iba a jugar el barcelona y el conjunto donostiarra podía contrarrestar ese juego,ya que no había el factor sorpresa en el bando culé. Claro que es un trabajo difícil por la calidad del conjunto barcelonista, pero ellos tenían su forma de jugar y ya está. La Real en muchos de estos partidos empezaba perdiendo, pero si la Real lograba empatar incluso ponerse por delante, el conjunto catalán se quedaba bloqueado y era incapaz de darle la vuelta al partido. Lasarte, Montanier, Arrasate, Moyes y Eusebio en dos ocasiones, supieron ahogar el juego azulgrana.

Pero esta inercia terminó el pasado domingo. La Real salió fuerte, muy fuerte. Se adelantó con dos goles de William José y Juanmi, pero esta vez el Barcelona sí que tenía un plan B, y fue el técnico de la Real el que se quedó en blanco, sin respuesta alguna. Esta vez estaba Valverde en el banquillo visitante y el ténico vitoriano, aparte de tener una superplantilla, también tiene otras variantes tácticas. El barcelona de este año no es tan brillante como hace algunas temporadas, pero es mucho más sobrio y cuenta con más recursos que años anteriores. Los conjuntos de Valverde nunca han brillado por un juego espectacular pero han sido equipos duros, rocosos y competitivos, y si a eso le unes la calidad de Messi, Suárez y compañía, apaga y vámonos.

El otro debate del partido del domingo fue, cómo no, Gerónimo Rulli. Otra vez. A mí particularmente se me está haciendo insoportable el tema, pero he de reconocer que el arquero argentino también pone su granito de arena, jornada tras jornada, para que siempre esté en el ojo del huracán. En el cuarto gol yo particularmente no quiero pronunciarme. A priori puede parecer que podía hacer algo más, vamos que la tenía que parar. Pero llegado a este momento, también pueda ser que no tengamos los ojos limpios y veamos fantasmas dónde no las hay. En cuanto al tercer gol, yo libro de culpa a Rulli. Porque a mi entender el pase que ejecuta es lo que le pide el mister, en su afán de no dar pelotazos elige ése pase que desencadenó en un gol facilísimo. Porque habrá que preguntarse también, como había tal autopista en medio de la defensa y cómo con un sólo cabezazo pueda quedarse el delantero rival totalmente sólo ante el portero.

Aunque fallara el arquero argentino, lo que es inadmisible es pitar a un jugador que defiende nuestros colores. Y no es la primera vez que ocurre, y mucho me temo, que no va ser la última. Siempre he pensado que las protestas hacia jugadores deberían hacerse, si hay que hacerse, al final del partido. Lo que en estos momentos tan complicados debemos hacer es, lo que decía el primer entrenador que ganó al barcelona tras el ascenso: “No se desuna”. Aunque en algunos momentos no es fácil.

 

 

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