Renovación absoluta!!!

Renovación absoluta!!!

Y no me estoy refiriendo a la renovación de Iñigo Martinez, que es una de las noticias más esperadas por los aficionados realistas. Quiero señalar la necesidad de la Real Sociedad de acometer una renovación estructural absoluta.

El partido contra el Sporting, con el resultado y el paupérrimo juego que, desgraciadamente, todos ya conocemos, no es sino la última evidencia de que las cosas no se están haciendo de la forma correcta en la Real Sociedad. Y esto incluye a todos los estamentos del club, desde las posiciones jerárquicas más elevadas hasta los propios jugadores.

Buscando el camino correcto

Como he comentado alguna vez, tengo la sensación que llevamos un tiempo buscando nuestra propia identidad, sin tener muy claro qué es lo que queremos ser. Y este debe ser el primer paso para edificar un equipo con personalidad, ambicioso y de garantías.

Con esa idea es con la que la dirección del club tiene que elegir los mimbres para confeccionar el equipo, y el primer punto y más importante es la elección del entrenador. Ya comentaba hace unos meses en el artículo titulado ‘Buscando el entrenador adecuado’ los diferentes estilos de entrenadores que habían pasado por la Real en los últimos tiempos, cada uno con un método de juego diferente.

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No es posible establecer un estilo de juego propio si cada año (o dos años) se cambia de técnico y derruimos todo lo construido por el anterior para intentar establecer un nuevo estilo totalmente diferente. Y para ello habrá que elegir entrenadores acordes con el modelo de juego deseado y no adaptar el club entero al pensamiento del técnico.

De igual manera, en un club como la Real, en el que el aspecto económico es una limitación a la hora de fichar, es fundamental acertar con las contrataciones de los refuerzos de la plantilla y eso requiere una Dirección Deportiva mucho más efectiva que la actual y que cada fichaje que se realice se convierta en una pieza clave para el equipo, cosa que no resulta así últimamente.

Esto exige que la Dirección Deportiva tenga una estructura acorde con la dimensión del club, una organización en función de los mercados a seguir y una composición de sujetos capacitados y con responsabilidad en la toma de decisiones.

Un perfil de jugador más combativo

Otro de los aspectos que más llama la atención del aficionado txuriurdin es la falta de carácter, en general, de los jugadores. Cuestión que se agrava en partidos como el del pasado viernes, en el que la ausencia total de esta condición, hizo que un equipo que debe ser inferior a la Real, nos pasará por encima sin que nuestros jugadores mostraran un mínimo de orgullo o respeto a la afición.

Esta falta de garra es un mal que empieza a enquistarse en la identidad del club y que dista mucho del empuje que tenía nuestro equipo hace unas décadas cuando consiguió las dos Ligas que figuran en nuestro palmares, y que hicieron grande a la Real Sociedad.

Pero en los últimos tiempos, parece que el club se ha decantado por formar y fichar jugadores con una vertiente técnica en busca de un tipo de fútbol que no hemos llegado a dominar y que con los recursos económicos que tiene la Real, parece difícil que pueda convertirse en un estilo propio.

Con la búsqueda de jugadores de estas características, se ha ido dejando de lado ‘el músculo’; esa parte fundamental en el fútbol en el que no todo es técnica y calidad, sino la parte de la lucha, entrega y sacrificio. Aspecto en el que la Real de los últimos tiempos tiene una carencia importante. Lejos quedan aquellos: Juan Gómez, Valery Karpin, Tayfun Korkut,… que además de calidad aportaban al equipo un plus de agresividad que contagiaba al resto de jugadores.

juan gomez

Y esta combatividad de la que hablo, cada vez es más difícil de apreciar en jugadores surgidos de la cantera de Zubieta. Lo que fue santo y seña de este club, se ha convertido, a excepción de casos puntuales como el de Iñigo Martinez, en una rara avis en los canteranos de nuevo cuño, que viven acomodados en un estatus y unos contratos duraderos que los convierten en funcionarios del fútbol en vez de en jugadores dignos de llevar la camiseta blanquiazul.

En su intento por retener jugadores que pueden ser apetecibles para clubs rapaces del entorno, el club está provocando esta comodidad del jugador que resulta contraproducente para el club ya que esta situación de acomodo es la que luego se refleja en el campo con una evidente falta de intensidad.

Un problema que viene de abajo

Hay quien pueda pensar que el problema de la falta de garra es cuestión de cada jugador, y no le falta razón. Pero el problema viene a la hora de hacer la criba de los jugadores que van evolucionando en la cantera txurirurdin.

De un tiempo a esta parte parece que en los equipos de la cantera se prima más el aspecto técnico que el físico, y a la hora de ir ascendiendo de categorías los jugadores tienden a ser de un pérfil más talentoso en detrimento de un juego menos vistoso pero igualmente necesario.

Esa búsqueda de un nuevo Griezmann, hace que por ejemplo, el Sanse se haya convertido en un reflejo del primer equipo con jugadores de corte técnico, pero siendo a su vez un equipo que no transmite una seguridad y una constancia deseable, no sabiendo cerrar algunos partidos o aguantar resultados.

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Esta falta de aprendizaje u oficio es la que luego los jugadores que ascienden, que cada vez son menos y con menor relevancia, no aporten soluciones a las carencias que tiene el primer equipo y pasen a ser un integrante más de un equipo sin ambición.

Es por tanto que creo que hay que incidir en la cantera en temas como el orgullo, la dignidad, el sacrificio y el esfuerzo para crear verdaderos jugadores de fútbol merecedores de llevar el escudo de la Real, en vez de enseñarles cómo no hay que celebrar un gol.

Esto requiere a su vez un análisis de los entrenadores o formadores que tiene la Real en Zubieta, si son los adecuados, porque son ellos los que tienen que modelar a los jugadores en ciernes. Y por ahí debe empezar la enseñanza de todas las cualidades que tiene que tener un futbolista de la Real Sociedad, no sólo el aspecto técnico.

Igualmente la ambición se debe fomentar desde abajo y en todos y cada uno de los equipos filiales. Y para ello el Sanse ha de ser un equipo con unas metas más codiciosas que la de pulular en la segunda división B, y marcarse como un objetivo de obligado cumplimiento el play off de ascenso, o al menos la de la lucha por entrar en él.

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Todas estas cuestiones, junto con otras muchas, deberían ser parte de una reflexión profunda por parte del presidente y toda la directiva para reconducir el rumbo del club antes de que sea demasiado tarde.

“Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo” (Albert Einstein)

AUPA ERREALA!!!

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